Recambio de veraneantes y las claves para disfrutar febrero sin descuidar la salud
Viajes largos, exposición al sol y actividades en mares, ríos y piscinas concentran los principales riesgos de salud en febrero, según advierten especialistas.
Durante esta temporada aumentan los viajes por carretera, la exposición prolongada al sol y el contacto con piscinas, lagos y playas, escenarios que implican riesgos si no se toman precauciones básicas. A ello se suma el cuidado de niños y adultos mayores, quienes requieren especial atención, debido a su mayor vulnerabilidad frente al calor y la deshidratación.
Viajes largos: ¿cómo reducir riesgos en carretera?
Los desplazamientos extensos, especialmente con altas temperaturas, pueden favorecer la fatiga y disminuir la concentración, elevando el riesgo de accidentes y complicaciones de salud.
En este contexto, la Dra. Natalia Vidal, urgencióloga de Clínica Dávila Vespucio, advierte sobre el “síndrome de clase turista”, una trombosis venosa profunda de las extremidades inferiores. “Al permanecer sentado más de 4 horas aumenta el riesgo de la formación de trombos. Los principales síntomas son dolor, enrojecimiento en las pantorrillas y aumento de volumen de la extremidad”, explica la especialista.
Por ello, recomienda realizar paradas cada dos horas, detenerse entre 15 y 20 minutos y hacer ejercicios simples como caminar, estirar las piernas y mover los tobillos.
Piscinas y lagos: señales de alerta en la piel
“En las piscinas, las concentraciones de cloro y otros químicos suelen provocar mayor resequedad o exacerbar condiciones preexistentes donde la piel es más sensible, como la dermatitis atópica y la rosácea. En el caso de los lagos, es fundamental evitar zonas no aptas para el baño; la presencia de algas o aguas contaminadas puede gatillar diversas reacciones alérgicas en la piel”, comenta el Dr. Marcelo Lefimil, dermatólogo de Clínica Santa María.
Asimismo, la Dra. Gema Pérez, pediatra de Clínica Dávila, agrega: “Los cuidados especiales tienen que ver con los niños más pequeños. El menor de 6 meses no puede exponerse de ninguna forma al sol. Es ideal que, además de usar bloqueador desde los 6 meses de edad, utilicen ropa con factor de protección solar y que se hidraten constantemente, permaneciendo poco tiempo expuestos al sol directo”.
Hidratación y alimentación: aliados clave frente al calor
Con las altas temperaturas suele disminuir el apetito, pero las necesidades nutricionales se mantienen. Por ello, Carola Pantoja, nutricionista de Clínica Biobío, recomienda priorizar comidas livianas y fraccionadas, como frutas y verduras frescas, que aportan agua, vitaminas y minerales, además de ayudar a regular la temperatura corporal.
Además, agrega: “En verano, las necesidades de agua aumentan. En niños, el riesgo es mayor porque dependen de adultos para ofrecer líquidos y muchas veces no reconocen ni expresan la sed a tiempo. En adultos mayores, el problema es distinto: el mecanismo de la sed está disminuido, por lo que pueden no sentir ganas de beber, aunque ya estén deshidratados. En situaciones de mucho calor puede ser necesario reforzar con líquidos que aporten algo de sodio, evitando bebidas azucaradas o refrescos”.
Botiquín de vacaciones: infaltable para emergencias
“Contar con un botiquín de primeros auxilios durante las vacaciones es fundamental para enfrentar imprevistos de salud comunes en verano”, comenta el Dr. Mauricio Cancino, médico internista de Clínica Ciudad del Mar.
Entre los elementos básicos que recomienda incluir se encuentran:
- Apósitos, tela adhesiva y vendas de gasa estériles
- Férula o palos de helado
- Cartón rígido de aproximadamente 10 x 15 cm
- Termómetro axilar
- Compresas de frío y calor
- Alcohol gel, alcohol al 70%, jabón neutro y suero fisiológico
- Mascarillas


