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TECNOLOGÍA

San Valentín y la IA: Cómo encontrar el amor mediante un algoritmo efectivo

Con más de 350 millones de usuarios en el mundo, las apps de citas viven una nueva etapa marcada por la inteligencia artificial y la seguridad digital. Nicolás Silva, director de Tecnología de Asimov Consultores, enseña a cómo usar estas plataformas de manera exitosa y sin riesgos.

Según datos de Business App, entre 350 y 360 millones de personas utilizan estas plataformas de citas a nivel global, en un mercado que ha crecido de manera sostenida hasta superar los US$6.000 millones en ingresos anuales. Tinder lidera el sector con cerca de 75 millones de usuarios activos mensuales, especialmente entre jóvenes de 18 a 29 años, consolidando un fenómeno que cruza generaciones, culturas y nuevas formas de vincularse.

En Chile, un estudio de Corpa revela que el 39% de las personas que viven en la Región Metropolitana ha utilizado aplicaciones de citas para encontrar pareja. Aunque la cifra es menor al peak alcanzado en 2021 (51%), el impacto sigue siendo significativo: en 2024, el 64% de los usuarios tuvo una o más citas presenciales gracias a estas plataformas, confirmando que la experiencia digital continúa trasladándose al mundo real.

Desde la mirada tecnológica, Nicolás Silva, director de Tecnología de Asimov Consultores, empresa chilena que desarrolla software, apps móviles e inteligencia artificial, explica que estas plataformas funcionan como “herramientas que amplían las posibilidades de encuentro, conectando personas que difícilmente se habrían conocido fuera del entorno digital”. Sin embargo, enfatiza que la tecnología no reemplaza el factor humano. “El algoritmo puede sugerir compatibilidades, pero la clave sigue siendo la autenticidad. Un perfil honesto y una conversación genuina marcan la diferencia”, señala.

En ese sentido, el uso consciente se vuelve fundamental. El experto recomienda definir expectativas desde el inicio, evitar la sobreexposición y priorizar la calidad de las interacciones por sobre la cantidad. “Interactuar con pocas personas a la vez permite conversaciones más reales y reduce el desgaste emocional. Las apps son un medio, no un fin”, comenta Silva.

IA para un mejor match

Uno de los cambios más relevantes del último tiempo en estas apps es la incorporación de inteligencia artificial avanzada para mejorar la experiencia de los usuarios. Tinder, por ejemplo, está probando un servicio llamado Chemistry, que analiza fotografías para interpretar rasgos de personalidad y optimizar las coincidencias. Grindr lanzó un conjunto de herramientas bajo el nombre gAI, que incluye un compañero virtual y resúmenes automáticos de perfiles, mientras que Hinge rediseñó su algoritmo con IA generativa y asegura haber aumentado en un 15% la tasa de matches. Bumble, en tanto, anunció el lanzamiento de una aplicación de emparejamiento basada completamente en inteligencia artificial antes de fin de año.

“Estamos viendo una evolución clara hacia sistemas más sofisticados, capaces de entender mejor los intereses, comportamientos y expectativas de las personas. La IA permite personalizar la experiencia y hacerla más eficiente, siempre que se use con criterios éticos y foco en la seguridad”, explica Silva.

En paralelo, surgen nuevas propuestas fuera del circuito tradicional. Es el caso de Known, una startup fundada por los exestudiantes de Stanford Celeste Amadon y Asher Allen, de 22 y 21 años, que propone un modelo distinto: pagar por cita en lugar de una suscripción mensual. “La lógica es incentivar encuentros reales y no la permanencia indefinida en la app”, señaló Amadon en entrevista con The New York Times.

Un enfoque que refleja cómo el mercado sigue explorando alternativas para responder al cansancio digital de algunos usuarios.

Actualmente, la mayoría de las aplicaciones de citas combina modelos gratuitos con opciones de pago que ofrecen mayores beneficios, como más visibilidad, filtros avanzados o acceso prioritario a coincidencias. “El modelo freemium se ha consolidado porque permite experimentar la plataforma y luego decidir si vale la pena invertir para mejorar la experiencia”, indica Silva.