Casi 15.000 pacientes esperan atención oncológica: estudios clínicos surgen como alternativa para ampliar capacidad
Las listas de espera oncológicas superan actualmente los 14.700 pacientes con garantías GES vencidas, lo que representa un aumento cercano al 500% respecto del promedioprevio a la pandemia, cuando los casos bordeaban los 2.000. La cifra vuelve a tensionar al sistema de salud en patologías donde la oportunidad de atención impacta directamente en la sobrevida y calidad de vida de las personas.
El incremento refleja dificultades estructurales para responder con rapidez a una demanda creciente. A cinco años de la entrada en vigencia de la Ley Nacional del Cáncer, persisten desigualdades territoriales, brechas en infraestructura especializada y demoras en etapas críticas como confirmación diagnóstica, inicio de tratamiento y seguimiento clínico.
Frente a esta presión asistencial, especialistas advierten la necesidad de avanzar hacia modelos complementarios que permitan ampliar la capacidad resolutiva del sistema utilizando recursos ya existentes. Entre ellos, la articulación con centros de estudios clínicos, que cuentan con infraestructura, equipos médicos especializados y acceso a terapias innovadoras que hoy operan de manera paralela al sistema sanitario.
Experiencias internacionales han demostrado que integrar esta capacidad a la red de atención permite recibir pacientes, acelerar diagnósticos, facilitar tratamientos y desarrollar investigación aplicada en beneficio directo de las personas, contribuyendo así a descongestionar la atención oncológica y reducir los tiempos de espera.
En este contexto, el modelo español, por ejemplo, reconoce a los centros de estudios clínicos como prestadores complementarios del sistema público, permitiendo derivar pacientes a protocolos de investigación con estándares regulatorios estrictos, seguimiento médico permanente y acceso temprano a terapias innovadoras, contribuyendo así a disminuir listas de espera y ampliar las alternativas terapéuticas.
En Chile, dicha capacidad permanece mayoritariamente desvinculada de la política pública, lo que limita su potencial aporte en un contexto de alta demanda y creciente complejidad de las patologías oncológicas.
“Chile necesita evolucionar desde un sistema que administra la espera hacia uno que gestione activamente la resolución. Cuando se articulan redes colaborativas y se utiliza la capacidad disponible más allá del hospital tradicional, es posible acortar los tiempos de acceso y mejorar las oportunidades de tratamiento. Ese es el desafío que hoy tenemos como país”, señaló Julio San Martín, gerente general del Centro de estudios clínicos SAGA.
La actual presión sobre la atención del cáncer abre una oportunidad para repensar el modelo sanitario desde una lógica de colaboración, innovación y uso eficiente de capacidades ya instaladas, con el objetivo de responder con mayor rapidez a una enfermedad donde cada semana cuenta.


