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Con frases rayadas en su cuerpo, particularmente en uno de sus brazos donde se lee: “No +zurdos”, fue encontrado inconsciente, maniatado y rociado de gasolina a un costado de la Ruta 78, el ex convencional constituyente, Rodrigo Rojas Vade, también llamado “Pelao Vade”.

Hasta ahora, la historia es bastante confusa. Se habla, eventualmente, de un ataque por motivos “políticos”, pero también se dice que Rojas Vade, quien trabaja como conductor de una aplicación móvil, habría sido víctima de un secuestro.

¿Y qué pasó?

El ex constituyente habría salido a eso de las 22:00 horas a comprar cigarrillos en la localidad rural de Pomaire y después de una hora y cincuenta minutos, Carabineros recibió una denuncia de abandono de vehículo en el camino entre Pomaire y Melipilla.

Allí, carabineros se encontró con este sujeto tirado en el suelo y con graves lesiones en su cabeza. En un primer momento fue trasladado, en riesgo vital, al Hospital San José de Melipilla y, posteriormente, al Servicio de Urgencia del Hospital San Juan de Dios. Según su comunicado institucional, el ex convencional se encuentra actualmente internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) bajo supervisión constante, pero “estable dentro de su gravedad”.

La gran estafa

Durante el estallido social de 2019, Rodrigo Rojas Vade se convirtió en un ícono de las manifestaciones, decía que sufría cáncer. Muchos le creyeron, porque tenía una performance que se veía bastante real: durante las manifestaciones, salía a gritar y levantar lienzos. Todo esto, mostrando su torso desnudo con parches, catéteres falsos y carteles que denunciaban el alto costo del tratamiento al que, supuestamente, se sometía.

Gracias a esta imagen de mártir y sobreviviente, fue electo en 2021 como convencional constituyente por la Lista del Pueblo. Sin embargo, luego en septiembre de 2021, una investigación periodística del diario La Tercera llegó a la verdad: no tenía cáncer.

Rojas Vade terminó por admitir que no tenía leucemia, sino un diagnóstico que (según él) tenía un gran estigma social, el cual nunca aclaró, aunque luego se mencionó que se trataba de Sífilis y otras complicaciones inmunológicas.

En 2023, la justicia chilena lo condenó a 61 días de presidio remitido y al pago de una multa por el delito de estafa, tras haber recaudado dinero en rifas y eventos solidarios bajo el falso pretexto de costear su quimioterapia.

Este caso quedó en la memoria colectiva como el símbolo de la pérdida de confianza en la Lista del Pueblo y como un punto de inflexión que afectó la credibilidad de todo el proceso constituyente de aquel entonces.

Las sanciones

En marzo de 2022, el Comité de Ética de la Convención Constitucional determinó de manera unánime que Rojas Vade debía devolver el 100% de las remuneraciones percibidas durante los meses en que se ausentó de sus funciones sin justificación legal.

Esto ocurrió después de que él dejara de asistir en septiembre de 2021 (tras admitir que no tenía cáncer), pero siguiera recibiendo su dieta porque no existía un mecanismo legal para que un convencional renunciara.

En mayo de 2022, se confirmó que el ex convencional devolvió un total de $13.718.216 a la Tesorería General de la República.

¿Qué cubría este dinero? Correspondía a los sueldos recibidos desde los últimos días de septiembre de 2021 hasta febrero de 2022.

¿Cómo lo pagó? Realizó dos transferencias: una por aproximadamente $11,2 millones y otra por $2,5 millones.