Caso Maciel
NACIONAL

¡El abuso del concepto “sociedad” para proteger a las instituciones: Caso Maciel

Editorial “Cápsula Informativa”

La Ministra de la Mujer y Equidad de Género, Mónica Zalaquett, tras la reconstrucción de escena del crimen de la joven, Fernanda Maciel (que, además, estaba embarazada), dijo: “Nos debiése avergonzar como sociedad”.

¿Perdón?, ¿avergonzarnos como sociedad?, ¿la sociedad, o sea, todos en conjunto, somos responsables del trágico final de la joven?

No. No es la sociedad la responsable. No es usted lector, ni la vecina de su esquina o los vecinos de la comuna en que vivía esta joven y su familia, responsables de nada de lo sucedido.

¡Los responsables!

Las responsabilidades les cabe a las instituciones que no hacen bien el trabajo. Y con nombre y apellido:

El Ministerio Público: en tres años, inoperante, incapaz los fiscales de reunir pruebas para acreditar que, en el crimen, sólo actuó Felipe Rojas.

¿No hay terceros involucrados?

No se sabe, pero no porque se concluyera que Rojas planificó y actuó solo, sino porque desde el Ministerio Público, no pudieron acreditar la participación de otras personas.

Y, recordemos, que hasta un perito chileno, que vive en Estado Unidos (Carlos Gutiérrez), viajó a Chile y trajo equipos especializados para ayudar en la búsqueda de la joven, ante los nulos resultados de las pesquisas realizadas por las policías nacionales.

¿Y la PDI?

La Ministra de la Mujer, Mónica Zalaquett.

En esta trama, donde la actual Ministra de la Mujer, livianamente habla de que como sociedad, debiéramos avergonzarnos del crimen de Fernanda Maciel, parece que la Secretaria de Estado y, de paso, su equipo de asesores, se olvidan del rol de la PDI: Igual de inoperante desde un comienzo de los hechos.

Hay que retroceder un poco para traer a colación la segudilla de actos descuidados en el sitio del suceso y la PDI llevó a cabo gestiones torpes, con cero resultados y sin lograr ubicar el cerpo de la joven que estaba ahí, a un par de metros. Y no se dieron cuenta, esa fue la explicación!

Lo que vimos, a través de los canales de televisión y casi como si se tratara de una cadena nacional, donde el morbo y el contar detalles innecesarios, permitían subir el raiting, fue que el que quería entraba a la casa de Felipe Rojas, ¡como Pedro por su casa! ¿Y las medidas de resguardo para no ensuciar ni alterar evidencias? Nada de eso se respetó, en este caso.

¡Ser pobre: el estigma!

Lo lamentable, junto al dolor de la familia de Fernanda Maciel, es constatar, de nuevo, que cuando se tienen pocos o nada de recursos, la justicia y las instituciones miran de reojo, por debajo del hombro.

Ser pobre en este país, es señal, entonces, para algunos (muchos, a estas alturas), de que “esto pasó y no podemos hacer más”.

Fernanda Maciel y Felipe Rojas eran vecinos y amigos.

Nuevamenente, la justicia es para algunos esquiva, por no tener cómo pagar, mientras otros hasta celebran con un asado el conseguir la libertad vigilada.

No hay que olvidar, en ese caso, al hijo de Raquel Argandoña (Hernán Calderón Jr.), conocida por sus historias amorosas (de sábanas, mejor dicho, directamente), no por nada más y sus escándalos. Y de un parricidio frustrado, el hijo “díscolo” (estudiante universitario), terminó con el cargo de violencia intrafamiliar y libertad vigilada.

¡Otro chiste burdo y obsceno de la familia Calderón Argandoña! Y que demuestra cómo funciona la justicia, en algunos casos, cuando se cuenta con poder, influencia y recursos para mover todo lo que se pueda.

Sin embargo, para la familia y amigos de Fernanda Maciel, desde un comienzo la justicia, la investigación no funcionó.

Esa justicia, operó a medias tintas, con suerte, y el resultado es lamentablemente y muy claro:

¡Un sistema que requiere con urgencia modificarse, porque la justicia no sólo tarda, no llega y si llega, deja muchas dudas por el rol que están desempeñando los fiscales, algunos fiscales, para no “meter a todos en el mismo saco” y el rigor con el que desempeñan su trabajo, más allá del bono que reciben por el cumplimiento de metas!