Constitución
NACIONAL

Abogado Martín Vila y formación de Comisión sobre admisibilidad de proyectos de ley: “Es una locura indebida la injerencia del Ejecutivo”

Por: Daisy Castillo Triviños.

24 de junio 2020. Ese día, el Tribunal Constitucional rompió el silencio, a través de su presidenta, María Luisa Brahm, y se hizo parte del debate originado tras la decisión del Presidente, Sebastián Piñera, de convocar a un grupo de expertos y ex parlamentarios, para que propongan perfeccionamientos a los criterios y procedimientos con que los que los legisladores determinan la admisibilidad de las iniciativas.

A través de un comunicado, titulado «Respeto integral a la Constitución», María Luisa Brahm, sostuvo que “la Constitución ha sido la base para el desarrollo de nuestro Estado democrático» y que «este proceso representa la vía institucional con la cual se hace frente a los desafíos que el país va teniendo en cada ciclo de su historia». Agregó que “el respetar la Constitución no es sólo función de un tribunal, sino que también es obra colectiva de convivencia sobre la cual construimos un Chile mejor. Por eso, aspiramos a una obligación sencilla: respetemos integralmente la Constitución. A eso, convocamos a todos los poderes del Estado y a todos los habitantes de nuestro país».

La propuesta de Piñera, ha generado críticas en los sectores políticos, incluso, hasta de las propias filas de los partidos del oficialismo, a los que no les gustó sentirse pasados a llevar por quien fue su candidato a la presidencia, el mismo por el que se abrazaron y brindaron cuando logró llegar a La Moneda, por segunda vez. Quizás, tras su reciente anuncio de conformar una comisión de expertos que pase por sobre el propio Congreso, ya no tienen muchas ganas de seguir festejando.

El abogado, Martín Vila, en entrevista con “Cápsula Informativa” analiza las pretensiones del Presidente, Sebastián Piñera, las que, a su juicio, son la demostración de lo preocupado que está al darse cuenta que ha perdido poder, o mejor dicho, perdió el poder, a contar de octubre de 2019. En este sentido, plantea que “hay que remitirse al 18 de octubre, a la rebelión social, porque lo que está pasando no es un problema de normas, propiamente tal. Lo que está pasando es que, a partir del 18 de octubre, el Gobierno donó el poder y, siendo bien frío y calculador, el poder es para usarlo y cuando tú abandonas el espacio de poder que tienes y permites que sean los parlamentarios, en este caso por ejemplo, quienes tomen esa instancia que le correspondía al Ejecutivo para encontrar una solución en esa época, mediante este acuerdo nacional para una nueva Constitución, después el tema del ingreso de emergencia y el Ministro de Hacienda negociando directamente con el Parlamento y el Congreso buscando soluciones para estos efectos, la imagen que estás dando es de un vacío absoluto de poder en el Ejecutivo”.

Añade que “en nuestra Constitución existe un sistema presidencialista bastante fuerte, donde el Ejecutivo, el Presidente, básicamente, tiene una cantidad importante de facultades, donde toda normativa que signifique afectar el erario nacional, que signifique gasto público o financiamiento por parte del Estado, tiene iniciativa exclusiva el Presidente de la República, entonces, eso significa que casi ninguna ley que requiera algún tipo de financiamiento, puede ser planteada por el Parlamento”.

Martín Vila, abogado.

Martín Vila, señala, al mismo tiempo, “¿qué pasa cuando el Gobierno no plantea soluciones a los problemas que tiene el país? Los parlamentarios son, en teoría, representantes de la ciudadanía y si ves que hay omisión en el ejercicio del poder, lo que plantean en los hechos, de facto, no en derecho, soluciones y algunas pueden ser inconstitucionales, por supuesto, pero hay un ejercicio de discutir. Que venga una Comisión de expertos me parece una locura, intentar recuperar el poder que abandonó, mediante una injerencia indebida, es peor que presentar un proyecto que tenga visos de inconstitucionalidad”.

¿Por qué constituye una locura y un error, concretamente?

-Porque en la estructura del Estado a cada uno se le asignan equilibradamente ciertos poderes para contrapesar los otros, entonces, es una pésima señal involucrarse en el funcionamiento que la misma Constitución, detalladamente, establece de tramitación de los proyectos de ley, existiendo exámenes de admisibilidad de constitucionalidad, existiendo un Tribunal Constitucional que, teóricamente es autónomo. Entonces, plantear que el Ejecutivo puede ayudar a mejorar ese sistema, como Ejecutivo de subsanar lo que ve como mal, siendo que lo clave es lo que hizo mal, no lo que está en la normativa, porque la normativa existe, el problema es que abandonó el espacio de poder. Insisto, la brutalidad está en el vacío de poder que dejó el Presidente a contar de octubre y la poca legitimidad que le quedaba a la política en Chile, se está arrasando con ella y, eso, es preparar el caldo de cultivo para un populismo, porque a nadie le importan las instituciones.

A raíz de todo lo que se está observando, de la posibilidad, por ejemplo, y que no se descarta de que el Presidente vete el proyecto que limita la reelección de parlamentarios, alcaldes, concejales y gobernadores, ¿se hace necesaria con mayor razón una nueva Constitución?

-Más que una nueva Constitución, lo que se hace necesario es un Proceso Constituyente, porque lo que se ha perdido, claramente, es la conversación sana entre instituciones y la ciudadanía. Hoy día, nadie le cree a nadie y diría que esta Constitución o cualquier otra, estaría haciendo agua en estas circunstancias. Ya ni siquiera es un problema de la legitimidad de esta Constitución, es un problema hoy día que se perdió cualquier sentido republicano en Chile.

La verdad es que hay una desconexión absoluta entre instituciones y lo más grave es entre instituciones y la ciudadanía y, bajo esa premisa, lo que procede, lo que puede arreglar o darle un nuevo impulso a Chile es el proceso de formación de una nueva Constitución, donde todos participen, por lo menos, los que quieran participar, que es un ejercicio sano de adherencia a lo que va a ser el Chile del futuro, independientemente de lo que resulte, porque en el proceso de formación de una Constitución hay muchos intereses en juego y todos van a tener que ceder.

Van a jugar las mayorías, van a jugar una ronda de factores en la formación de una nueva Constitución, pero el hecho de participar es lo que genera un nuevo espíritu que nos permita ir saliendo adelante y abandonar esta situación de crisis institucional en que nos encontramos. Si tú le sumas a eso lo que viene de la crisis social, de la pandemia, lo que estamos viviendo de la crisis económica, esta crisis institucional que se está formando, parece que no termina bien. Aquí, de verdad se están dando pataleos de ahogado con este tipo de actitudes, porque recuperar algo que tú ya cediste es, prácticamente, imposible y estás vulnerando la misma Constitución que tú dices defender.

¿Esta situación partió en octubre de 2019 o se arrastra desde los primeros gobiernos de la ex Concertación y termina por reventar bajo la actual administración de Sebastián Piñera?

Hasta el 2000, las cosas desde el punto de vista de las instituciones funcionaban mejor o peor, pero funcionaban. Con posterioridad a eso, ahí sí que comienza un proceso claro de decadencia y acostumbramiento de los gobernates al poder a la idea de abandono de la ciudadanía y que se ha ido dando en forma paulatina.

Si nos vamos a 2010, un hecho insólito, increíble es que nadie haya querido ser candidato a la presidencia y se presentara Eduardo Frei, sabiendo que iba a perder. Nadie tenía ni una expectativa de que pudiera ganar y se presentó igual. Tampoco, de ahí en adelante, no hay proyecto, no hay programa de la Concertación ni de la Nueva Mayoría. La Nueva Mayoría arma un programa para el éxito electoral, pero no en un programa en el que crea, dice que escuchando la voz de la calle, pero la voz de la calle es del que grita más fuerte, entonces, termina en una Reforma Educacional que es muy interesante, pero que deja de lado la educación primaria y sólo se aboca a la educación universitaria y, esos fueron síntomas de que ya no hay vuelta atrás.

¿Qué opina de la aparición de la presidenta del Tribunal Constitucional?, quien señaló de manera textual que “aspiramos a una obligación sencilla: respetemos integralmente la Constitución. A eso, convocamos a todos los poderes del Estado y a todos los habitantes de nuestro país».

-Un órgano autónomo que participa, justamente, del proceso de admisibilidad Constitucional de los proyectos también se ve pasado a llevar con la actitud del Ejecutivo. El hecho de que emita opinión, si estuviéramos en plena normalidad me parecería complejo, porque un Ministro del Tribunal Constitucional no puede emitir opinión previa sobre algo que podría tocarle evaluar, pero en este contexto, no le quedó otra que salirse de sus competencias y criticar la propuesta del Ejecutivo que excede con mucho cualquier límite aceptable dentro de una democracia.

¿Cuál es la solución por zanjar este tema a corto plazo? Una de ellas, puede ser que el Presidente, Sebastián Piñera no insista en conformar la comisión de expertos para que hagan propuesta a la admisibilidad de los proyectos.

-A corto plazo, la única alternativa es retirar la idea de cualquier comisión, es la única solución posible, porque cualquier otra significa afectar que el Ejecutivo intervenga en competencias que le son ajenas y que no le han sido otorgadas conforme a la Constitución misma.