
Ante segunda ola de Covid-19 y manejo del Minsal: funcionarios alertan que los hospitales no están preparados
Por: Equipo “Cápsula Informativa”
En esta jornada en la que se cumple la quincena de enero, el Ministro de Salud, Enrique Paris, afirmó: “Desgraciadamente estamos ante un rebrote y ya hay varias capitales regionales en Cuarentena, y si vemos una situación similar en la RM tenemos que velar por la salud de las personas y tengamos que retroceder”.
Uno se pregunta, ¿recién ahora la autoridad sanitaria se da cuenta de que estamos en medio de un rebrote?, ¿no lo vieron venir tampoco?
Las estadísticas de contagios y muertes, a lo largo del país, son elocuentes y demuestran la inoperancia en las medidas del Gobierno. Hoy, en el nuevo balance, los números son preocupantes: 17.369 fallecidos, 661.180 contagiados, 4.471 nuevos casos, ésta es la cifra más alta registrada desde junio de 2020.
Un complejo escenario y sin camino claro
“Cápsula Informativa” entrevistó a profesionales de la salud que trabajan en hospitales públicos de la Región Metropolitana, quienes advierten que el panorama, ante la llegada de una segunda ola de Covid-19 es incierto, hay preocupación y observan desde el Gobierno que, una vez más, las autoridades del Minsal y los directores de los recintos, reaccionarán tardíamente.
Catalina Segovia, del Hospital de La Florida -que tuvo 1.000 funcionarios sintomáticos y asintomáticos en la primera ola del virus- señala que “nosotros tenemos dudas, respecto de cómo se está enfrentando la segunda ola en el tema del recurso humano. Si bien, se han tomado medidas en cuanto a ampliar el número de camas de pacientes críticos como se hizo en la primera etapa, contamos con el equipamiento que se adquirió en ese momento y hay una posibilidad de que se abran camas en la urgencia, falta personal”.
Agrega que “en términos materiales, de camas, no tenemos problemas, hay equipamiento, lo que no hay es recurso humano. Tenemos funcionarios con licencias médicas y el personal que estaba haciendo reemplazos, le dijeron que ya no continuaban. Lo que están haciendo es explotando a la gente que está trabajando hoy día”.
¿La falta de personal es la preocupación fundamental?
-Nuestra urgencia, como todas las otras, se atochan por el ingreso de pacientes con sintomatología. El personal está tremendamente estresado, desgastado por lo que significa atender pacientes sintomatológicos, atender pacientes que vienen con muy mal diagnóstico y muy mal pronóstico.
En esta segunda ola, el Gobierno está haciendo lo mismo que la vez anterior, ampliar las camas UCI y UTI y en esa etapa se logró atender a todos los pacientes, incluyendo al personal contagiado.
Ahora, vemos que los pacientes están consultando de manera más temprana, lo que permite que salgan antes de la sintomatología y con esta nueva cepa podrían haber muchos más contagios. Se está viendo un aumento en la consulta de menores de edad y de niños que están llegando contagiados y que, en la primera fase, no ocurrió.

La seguidilla de contradicciones
Franz Bagus, tecnólogo médico del Hospital San Juan de Dios, afirma que “estamos preparándonos ante la serie de contradicciones del Gobierno y lo que más nos impresiona son la serie de órdenes contradictorias que hay y que hacen que la gente se confunda. Para la gente de la salud es muy complicado este momento, desde el punto de vista psicológico, cuando se tiene un Gobierno que no tiene claro lo que hacer y, al final, la ciudadanía termina no creyendo nada de lo que se dice”.
El profesional sostiene que desde la semana pasada, se observa un aumento de personas contagiadas, “en nuestros hospitales tenemos las UCI con pacientes no Covid-19, porque esta pandemia hizo que también aumentaran otras enfermedades y lo que se tendrá que hacer es reconvertir camas, pero, eso, significa redestinar personal y no tenemos”.
Franz Bagus sostiene que “el Gobierno habla de camas, se pueden reconvertir las camas, pero la cama necesita personal, de un enfermero, de un médico, de alguien que haga el aseo y ese personal no lo tenemos, o lo tenemos demasiado cansado y con petición de vacaciones para febrero y que hay que dárselas al personal que requiere descansar. Y, en febrero, nos vamos a encontrar, por lo menos, con un 30% de personal menos que está haciendo uso de sus vacaciones”.
¿Y el hospital cuenta con recursos para nuevas contrataciones de personal?
-Nos acaban de decir que no hay plata para contratar a honorarios. ¿Cómo vamos a contratar personal a honorario, si a esa misma gente que se contrató el año pasado (en la primera ola) se le despidió y en una forma bastante poco amable y sin avisarle a tiempo?, ¿y quieren que esa gente vuelva? Ni siquiera saben si van a trabajar uno o dos meses y no hay ninguna garantía, ni tampoco pago de sus derechos sociales.
De manera que contratar personal se está haciendo muy complicado. La orden es reconvertir a la gente, es decir, hacer volver a los profesionales que están con enfermedades. La verdad es que estamos ante una incertidumbre tremenda.
¿Qué más se requiere, a su juicio, en lo inmediato?
-Preocuparse del personal y hacer una directriz clara y concreta, decir qué se va a hacer, en definitiva. Hay que liberar presupuesto, que es esencial para poder enfrentar esta pandemia para comprar lo que se necesita y contratar personal no sólo a honorarios, sino personal estable que pueda cubrir la pandemia y todos los efectos que vienen después.
Todos están pensando en el peak, pero ¿qué va a pasar después cuando tengamos la avalancha de gente que no se ha atendido de otras enfermedades? Eso, tampoco se ha pensado.
El presupuesto de salud de este 2021 es ridícula y peligrosamente igual al del año pasado, cuando se viene una segunda ola de Covid-19 mucho más contagiante. Aquí, vemos la inoperancia y la inconciencia de un Gobierno que sigue manejando esta situación de una forma irresponsable.
¡Un guión y trama nefasta!
Pablo de la Fuente, secretario de la APRUS del Hospital Félix Bulnes y enfermero clínico, asegura que en la primera ola del Covid-19, en ese hospital, “se dio una comedia de equivocaciones y pudimos sacar el desafío adelante, única y exclusivamente, gracias al compromiso de los funcionarios. A principios de 2020, nos topamos con un escenario adverso ante la primera ola, donde estábamos en un hospital provisorio en Providencia y teníamos un hospital que estaba en medio de construir y el proceso de puesta en marcha fue autorizado de manera, al menos, sospechosa, con varios procedimientos que no se cumplían”.
Añade que “por indicaciones del Gobierno central se dio el vamos a la transferencia de funcionarios desde un hospital a otro, sin tener la seguridad de que estaba habilitado el recinto. Abrieron el hospital, empezamos a atender pacientes Covid-19 y no Covid y con la apertura de la urgencia, al poco atender, toda la sala de medicina y otras salas estaban llenas de pacientes contagiados. Así de complejo fue lo que se vivió”.
Pablo de la Fuente, comenta que, a fines de agosto de 2020, se puso término al presupuesto Covid y, por lo tanto, dice “toda la gente que se contrató para la atención de la pandemia fueron desvinculados”.

¿Cuál es la situación actual?
-No hemos visto que haya empezado un reclutamiento de gente para la atención en la segunda ola. Y en esta situación tan compleja de la pandemia, lo que se necesita es reclutar la mayor cantidad de gente posible.
En este momento, si sorteamos una segunda ola como lo hicimos en invierno, tendríamos que tener la misma reacción de ese momento, que es empezar a reclutar gente y reconvertir camas.
El desaliento
Sandra Olivares, presidenta de la Fedeprus R.M. plantea que “estamos mirando con mucha preocupación lo que está sucediendo. Con los anuncios que se hicieron en diciembre de un posible rebrote que podíamos tener en enero, fue como un balde agua fría para el personal de salud, porque se tenía la expectativa de que se iba a tener, al menos, la posibilidad de un descanso, de salir un poco de esta vorágine y estamos en verano, de nuevo, ante una situación preocupante”.
La profesional señala que “el ánimo, la disposición de los trabajadores de la salud es más compleja, con desmotivación, con una alta carga emocional, con un cansancio importante, con muchas licenciadas médicas que hace que el esfuerzo de los compañeros sea mayor”.

¿El panorama es desalentador?
-Estamos con un personal bastante disminuido en todo sentido. Lo que nosotros vemos, hoy día, y así lo hemos detectado en los hospitales es que, si bien, hay muchos contagios, no están concentrados, necesariamente, en la Región Metropolitana, sino en todo el país, lo que hace que la atención sanitaria sea en todos los recintos. Hay un déficit importante de personal, tenemos funcionarios con licencias médicas por cansancio físico y mental, hay desazón en la gente, al sentir que no han tenido una respuesta de la autoridad local y ministerial.
Vemos aumento de consultas en las urgencias y, hasta hoy, no hay muchos casos graves, pese a que tenemos un alto número de hospitalizaciones en las UCI. No es que se tengan las UCI desocupadas esperando que vengan los pacientes Covid, sino que están ocupadas con pacientes que tienen otras patologías o que derivan de cirugías complejas.
Un Gobierno que no entiende
Sandra Olivares señala que otra de las situaciones que se están evidenciando es que las clínicas privadas redujeron las cirugías electivas, lo que no ha pasado en los hospitales públicos. “Las cirugías electivas se siguen haciendo, se siguen copando los pabellones y, por lo tanto, tenemos un personal que venía reventado por el tema de la pandemia hasta octubre, luego empezaron las otras atenciones con una rapidez y una demanda importante que se ha mantenido hasta ahora y están esperando cómo se da este segundo brote, para ir tomando medidas sobre la marcha, que es lo más preocupante”.
La dirigente afirma que “no nos estamos preparando, no nos estamos anticipando, sino que simplemente hay instrucciones ministeriales que no están escritas en ninguna parte y que los hospitales sigan funcionando a tope y que cada uno vaya viendo la gravedad de la situación”.

El Ministro de Salud, Enrique Paris, hace unos días, dijo que la gente no entendió nada con la primera ola de Covid-19. Usted, ¿cree que el Gobierno sí ha entendido por lo que se está atravesando y la gravedad de los hechos?
-Definitivamente, no. Nosotros, hemos tenido la posibilidad de ir detrás de los países del primer mundo del hemisferio Norte en relación al Covid-19, vimos cómo se dio la situación en Europa y hubo iniciativas que se podían evaluar bien en el tiempo como fue el tema de la reconversión de las camas críticas, la compra de los ventiladores. El punto es que nos preparamos para la atención y no para la prevención y en esta segunda ola, estamos en las mismas condiciones.
Las políticas gubernamentales no han ido de la mano en generar las condiciones para que la ciudadanía comprenda que esto es grave, se habla de la distancia física, pero se puede viajar en Metro, hay que quedarse en la casa, pero se autorizan permisos de vacaciones, los viajes al extranjero nunca se detuvieron.
Aquí hay una presión muy importante de los grupos económicos y el Gobierno ha cedido a ello, a lo que se suma, en relación a todo esto, la desobediencia de una parte de la población, porque la gente está cansada, porque tiene que salir a trabajar y llevar sustento diario y ve que las autoridades hacen lo que quieren, la esposa del Presidente viaja fuera de Chile, vuelve y no hace cuarentena, Piñera participa en actividades sin usar mascarilla y los jóvenes haciendo fiestas en Cachagua y son hijos de los que tienen poder y, en un par de años, serán autoridades.
¿Y qué pasa con el presupuesto para la salud pública, es suficiente?
-Ahí, hay un cuello de botella. Estamos viendo que se está despidiendo gente, están abusando del recurso humano, están esperando a último minuto para ver si llegan a contratar y, eso, lo vemos con mucha preocupación. Y el sector privado también está captando profesionales para tenerlos a ellos, las clínicas van a estar disponibles, le van a estar quitando cupo de profesionales a los hospitales públicos y van a privilegiar a su gente.
Es muy complejo lo que estamos viviendo, los hospitales tienen que solventarse con lo poco que tienen en el tema del personal y con un Ministerio que no quiere escuchar que falta gente, que falta presupuesto, que tienen que soltar los dineros. Estamos, entonces, en una permanente expectativa.
En concreto, no se están preparando los hospitales públicos para recibir la segunda ola, sino que estamos esperando que la ola esté encima para ver qué se hace.

