NACIONAL

Instituto ResPública y Fundación Chile Siempre: Carta abierta por la Paz

Declaración InstitutoResPública

Las últimas semanas hemos sido testigos de hechos lamentables dentro de nuestro país. A través de la constante violencia, los saqueos y los incendios, un grupo de personas pretenden tener como rehén a nuestra democracia. Lo anterior ha provocado consecuencias no solo desagradables, sino también muy dolorosas y destructivas.

Por lo mismo, urge reivindicar el derecho y el deber que tiene el Estado a utilizar el imperio de la ley y la fuerza legítima para contener a estos grupos que arrasan con todo lo que se les cruza, perjudicando a millones de personas, especialmente a la gente de trabajo y a los más vulnerables. Esto se ha reflejado en el aumento de sus tiempos de traslado, los empleos destruidos, el enorme daño a los pequeños y medianos emprendedores y la constante inseguridad de la población.

A lo anterior se ha sumado una agenda amplia de peticiones sociales que, plausibles o no, deben ser respondidas. Sin embargo, estas respuestas no pueden evadir la institucionalidad vigente, haciendo como si no existiera la voluntad de los chilenos, que votaron por el gobierno y por la oposición. 

Debemos reivindicar el rol que le corresponde al Gobierno de liderar las políticas públicas que contribuyan a solucionar la crisis, y también que es el Congreso Nacional el llamado a deliberar en torno a estas políticas y propuestas y resolver la aprobación de las leyes. La política debe escuchar lo que la calle dice, pero también lo que millones de chilenos piensan y reclaman, para lo cual no existe mejor encuesta en democracia que la elección periódica de las autoridades.

Por último, como sociedad civil reconocemos la necesidad de hacernos cargo de todas las discusiones sociales y políticas vigentes. Sin embargo, ese proceso no es posible sin orden y paz social. 

Somos más los que queremos vivir tranquilamente, trabajando para que nuestras familias prosperen y construir un mejor país para todos. Solo bajo estas premisas será posible el perfeccionamiento de nuestra democracia, la recuperación del crecimiento económico y un progreso social que alcance a toda la sociedad. Chile vale la pena y nuestro deber es comprometernos con su presente y con su futuro”.