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NACIONAL

EDITORIAL: Constituyentes, ¿Y la Constitución cuándo?

El trabajo de los constituyentes es redactar una nueva Constitución para un Chile que espera ser moderno y con cambios. Y, ayer, se enfrascaron en decidir si respaldaban o no una declaración en relación con los detenidos, en el marco del 18 de octubre, cuestión a lo que la Convención Constitucional se abocó, por horas, aspecto que no tiene nada que ver con los temas constitucionales para los que 155 constituyentes fueron designados, o electos, como se quiera llamar.

La CC no es un cuarto poder del Estado y usted qué está leyendo esta editorial debe entender que se trata de una instancia de 9 meses de duración con un objetivo claro, no disperso: una nueva Constitución.

Los constituyentes recibirán $2.500.00 mensuales –están pidiendo más plata para “asesores”- para construir, en la medida de lo posible –la frase tan recordada de Patricio Aylwin, que implica, en la práctica, poco o nada esfuerzo-, una nueva Carta Magna. No están para hacer declaraciones sobre lo que resuelven otros poderes del Estado: el Ejecutivo, el Legislativo y el Poder Judicial.

En tres días, no hemos escuchado nada sobre salud, vivienda, educación, ni acceso universal para las personas con discapacidad, todo se ha resumido en los “presos de la revuelta” y la insistencia de garantizar la amnistía.

Y en este discurso que se entrampa, hay quienes pierden el foco, llevados más bien por su ímpetu y reacciones viscerales (de guata) que desde la lógica.

¡Otra cosa es con guitarra!

Si, “María” –como ejemplo-, tenía un quiosco que mantuvo por años y uno o varios delincuentes saquean su negocio y lo queman, basados en el “estallido social”, ¿por qué lo tienen que amnistiar? Eso es delincuencia, así se llama simplemente, sin ser prolijos para entender el concepto y que el constituyente Fernando Atria ha justificado en una alocución de ayer. 

En el evento que su madre o padre, o cualquiera de sus familiares, se ven expuestos a esa situación, lo más probable es que usted pediría las “penas del infierno para esos delincuentes” que atentaron contra los derechos humanos de María, porque en efecto, María también tiene derechos humanos, no sólo un grupete de sociópatas y varios psicópatas que aprovechan estas instancias sociales para dar rienda suelta a sus bajos instintos. No se confunda lector.

Carabineros

Los derechos humanos, mal entendidos en este Chile a medias, en este jaguar que es un gato mojado, tembloroso, no tiene tintes políticos, no debiera tenerlos, porque son derechos humanos universales, el mismo término por sí mismo se entiende. El punto es que hay sectores que asumen la bandera de los DD.HH. con un ánimo populista, en un ambiente de elecciones, de ofertón y de promesas.

Entre los detenidos hay delincuentes y otros que no hicieron nada. Hay que separar la paja del trigo. Sin embargo, parece que para ciertos sectores, llamarlos así, es una ofensa, un ataque a los derechos humanos de aquellos individuos que quemaron paraderos, saquearon negocios y le destruyeron el sustento de vida a doña María y en otros casos atentaron contra la vida de personas, habiendo detenidos por homicidio frustrado, incendio, robo, es decir… ¿los derechos humanos de las víctimas de estos energúmenos, no importa?, ¿quién me asegura que ése o esos gangster no volverán a hacer lo mismo? Nadie lo puede garantizar y, a estas alturas, en este país, sabemos que la reinserción no existe, es sólo un término y que, a varios, hasta les cuesta pronunciar.

Aquí, hay que separar las cosas y analizar los casos en particular, dependiendo de cada detenido. ¿Hay que amnistiar a quien portaba en su mochila una o más bombas molotov?, ¿no es un peligro para la sociedad?

Miremos el escenario de manera objetiva, aunque a muchos no les gusta, porque pierden votos si se ponen en la vereda del orden y de toda lógica.

La CC

Volviendo al tema principal de la editorial, vamos con otra temática, como es la causa indígena. ¿No debieran preocuparse los constituyentes de que los pueblos originarios sean reconocidos en la Constitución? Y al mismo tiempo que todos los pueblos originarios sean adecuadamente integrados en esta sociedad y no crear mecanismos artificiales para que ellos se segreguen, como es la tan mencionada estos días Wallmapu, ¿qué a la larga no cree usted que es un gigantesco gueto?

Su trabajo creativo, insistimos, es una nueva Constitución y no dedicarse, por horas, a dar señales de temas que le preocupan a un grupo y ellos –los constituyentes- no está para servir a los intereses de un grupo, sino de todos los chilenos.

¡Hagan la pega para lo que fueron electos por la ciudadanía, no por ciertos grupos o sectores! Chile no es un sector, somos chilenos, en masa y los constituyentes debieran intentar representar a la ciudadanía en su conjunto. De lo contrario, un capítulo perdido de la CC y será una instancia política más, sin futuro, que no llegará a buen puerto en nueve meses. 

Un aspecto que, además resulta preocupante , es que si bien esta primera solicitud  no es más que eso -una declaración-  se torna peligroso que, al calor de arrogarse la representación del pueblo, la CC pretenda transformarse en un órgano legislativo paralelo, con funciones privativas del Judicial y Ejecutivo, ya que se pierde la muy necesaria separación de poderes del Estado, que es la base fundamental de cualquier sociedad republicana.

Lo que estamos evidenciando es cómo un grupo de constituyentes está arrimando sus aguas para su lado, tratando de resolver temas en los que no tiene injerencia, porque no constituyen un poder del Estado, aunque varios así quisieran que fuera. El peligro de una sociedad dividida ya se vivió y tuvo su punto culmine en 1973. Que no se repita.

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