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EDITORIAL: Convención Constitucional, la tercera es la vencida

Transcurridos tres días desde el inicio de la Convención Constitucional, inaugurada el 4 de julio, los convencionales han manifestado una serie de dificultades para iniciar su trabajo.

Teóricamente, la actividad laboral de estos representantes del 40% de la población chilena, debería empezar hoy miércoles a las 10 AM, pero se adelantan una serie de escenarios para la inauguración de éste.

Por una parte, la presidenta de la instancia, Elisa Loncon, ha condicionado el inicio de la actividad creativa constitucional, a una solicitud que, más bien, suena a exigencia, de tramitar por parte del órgano legislativo, una amnistía general a los, ahora, denominados “Presos post estallido”.

Estos, ya no son “Presos políticos”, porque suena mal decirlo así y aleja la posibilidad que ahora no sólo se sume la izquierda más moderada a este discurso políticamente correcto, sino, además, la ciudadanía  que, presuntamente, ya amenaza con marchas y revueltas a una cuestión totalmente instrumentalizada que, por cierto, sólo interesa a unos pocos.

En la vereda de la “Justicia Chilena” la acción de la Fiscalía ha sido del todo tardía, caracterizada por fiscales flojos que no se preocupan de buscar los medios de prueba que acrediten los hechos criminales que imputan, conjuntamente, con la actividad jurisdiccional de los tribunales de justicia que, en este caso concreto, ha criminalizado a aquellos que participaron circunstancialmente de hechos de baja peligrosidad, como lanzar piedras a Carabineros, cosa que no justifico, pero que han dejado marchar a los activistas más peligrosos, como aquellos que incendiaron universidades e iglesias a vista y paciencia de todos. Investigaciones de Chile ha logrado la captura de unos pocos, que están en prisión preventiva, pero que, hasta ahora, no ha delatado a sus “Compañeros de lucha” poniendo en evidencia una vez más, la completa ausencia de inteligencia operacional de órganos de esa naturaleza, como la ANI.

Toda esta vuelta, para explicar que los convencionales no se han puesto a laburar para aquello que fueron electos, es decir, la redacción de una eventual nueva Constitución que derogue a la Carta Magna actual.

Hasta ahora, las señales del mundo político han sido negativas, en torno a esta materia. Por el lado de la izquierda, se ha justificado el no inicio de las sesiones de trabajo a cuestiones que perfectamente son salvables, con un poco de paciencia, por cierto, como el hecho de ejecutar el cableado de los salones del ex – Congreso, que impidieron prestar el servicio ese primer día. La cabeza del responsable de este vergonzoso capítulo, un tal niñito de papá de apellido Encina, apitutado como como la mayoría de los Millenials que, actualmente, trabajan en la administración del Estado, ya ha sido cortada y el problema solucionado, pero de ahí, a seguir amenazando con nuevas acusaciones constitucionales, contra el Ministro Ossa en este caso,  el trecho es largo y suena a despropósito, justamente porque la función de los convencionales es trabajar para aquello que fueron contratados y no distraerse en cuestiones propias del mundo político tradicional, lo que suma a que este órgano ya aparece como un legislador paralelo, que pretende acusar gente, derogar instancias establecidas y en resumidas cuentas refundar al país.

Por el lado del Gobierno y la derecha de este país, se trata de personeros que han sido inoperantes en la mayoría de los casos, que han claudicado a las solicitudes más ridículas y extravagantes que les han puesto delante y que, por cierto, han perdido el rumbo político hace tiempo, al posesionarse de figurines dogmáticos que no le pertenecen. Como escuché por ahí un día: “¿Por qué habría de preferir un café con gusto a tierra (por la derecha) si puedo optar por un café con gusto a café de verdad (por la izquierda)?”.

No se puede olvidar el rol que está asumiendo la derecha constituyente que, hasta el momento, ha sido invisible y se adelanta que así será por carecer el tercio necesario para oponerse a temas que son fundamentales en una sociedad moderna, como el derecho de propiedad y expropiación y ciertas libertades fundamentales, como la libertad de expresión.

Para concluir, este primer día de trabajo constituyente es fundamental para conocer cuál o cuáles serán las pautas que marquen el accionar futuro de la marcha de Chile.

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