El cambio del discurso de Boric siendo diputado y, luego Presidente: ¿es creíble?
Para entender la evolución política de Gabriel Boric, hay que mirar sus declaraciones entre 2017 y 2019. En ese periodo, su discurso era mucho más confrontacional y cercano a la movilización callejera que el tono institucional que adoptó como Presidente.
El incidente de la polera de Jaime Guzmán (Diciembre 2018)
Aunque la entrevista fue anterior, el video se viralizó a fines de 2018, causando un terremoto político. Al recibir una polera con la imagen del senador asesinado con un balazo en la frente, Boric sonrió y dijo:
“Aguante, qué buena… me da miedo”.
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Contexto: Fue acusado de incitar al odio y validar el asesinato político, lo que lo obligó a pedir disculpas públicas años después.
El polémico viaje a Francia y la reunión con Palma Salamanca (2018)
Tras visitar en París a Ricardo Palma Salamanca (condenado por el asesinato de Guzmán), Boric defendió la cita diciendo:
“No tengo por qué pedirle permiso a nadie para reunirme con quien estime conveniente”.
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Impacto: Fue sancionado por la Comisión de Ética de la Cámara y duramente criticado por la derecha por “validar el terrorismo”.
“Evadir, no pagar”: El respaldo inicial a las evasiones (Octubre 2019)
Días antes del 18 de octubre, cuando los estudiantes comenzaron a saltar los torniquetes del Metro, Boric escribió en su cuenta de X (entonces Twitter):
“Si la única forma de que escuchen es evadir, entonces evadir es una forma de lucha legítima”.
Crítica: Se le acusó de romantizar la ilegalidad y fomentar el desorden público que terminó en el estallido.
El cara a cara con los militares (20 de octubre de 2019)
En pleno Estado de Emergencia, se viralizó un video de Boric increpando a soldados en la Plaza Baquedano:
“¡Tienen armas! ¡Nosotros no tenemos armas! ¡Váyanse de acá! ¡Váyanse de acá!”.
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Efecto: Para sus seguidores fue un acto de valentía; para sus detractores, un acto de populismo irresponsable que buscaba humillar a las fuerzas de seguridad.
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Sobre la “Violencia” y el “Acuerdo de Paz” (Noviembre 2019)
Poco antes de firmar el acuerdo constitucional (que le costó ser funado y agredido en el Parque Forestal por su propio sector), lanzó una frase que dividió a la izquierda:
“La violencia no es el camino, pero no nos engañemos: sin la movilización en la calle, no estaríamos discutiendo una nueva Constitución”.
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Lectura: Fue interpretada como una ambigüedad moral que intentaba quedar bien con la calle y con la institución al mismo tiempo.
- El punto de inflexión más dramático en este cambio de piel ocurrió tras los asesinatos de la sargento Rita Olivares y el cabo Daniel Palma en 2023. Fue aquí donde Boric dejó de ser el “crítico de la policía” para convertirse en su principal defensor institucional.
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El concepto de “Persecución como perros”
Tras el asesinato del cabo Palma, Boric pronunció una frase que quedó grabada por su tono inusualmente agresivo:
“A los delincuentes que creen que pueden actuar con impunidad, les decimos que los vamos a perseguir, los vamos a encontrar y no les vamos a dar tregua. Los vamos a perseguir como perros”.
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El contraste: En 2019, Boric criticaba el lenguaje de “guerra” de Sebastián Piñera. Al usar la metáfora de los “perros”, adoptó una retórica de aniquilación del adversario que antes habría tildado de populismo penal.
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El análisis: Esta frase fue un golpe directo a su propia base (FA y PC). Reconoció que la retórica del Estallido Social (como el apoyo a la “refundación”) dejó a la policía desprotegida simbólicamente, dándole la razón a la derecha en ese punto específico.
La autocrítica por el pasado (El “Mea Culpa”)
Durante el funeral de la sargento Olivares, Boric hizo algo poco común en política: admitir que sus acciones pasadas pudieron debilitar a la institución.
“Vale la pena reflexionar respecto a nuestras actuaciones en el pasado. En el momento en que fuimos oposición, pudimos haber sido más cuidadosos en la forma en que criticamos a Carabineros”.
El respaldo al uso de las armas (Ley Naín-Retamal)
A pesar de las dudas de su coalición, Boric terminó promulgando la ley que otorga “legítima defensa privilegiada” a los policías. Su discurso cambió de “cuidar los DD.HH. de los manifestantes” a “cuidar la vida del carabinero”:
“Un carabinero que tiene miedo de usar su arma de servicio es un carabinero que no puede protegernos. El Estado tiene el monopolio del uso legítimo de la fuerza y vamos a ejercerlo”.
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