Este es otro de los reportajes incisivos de Daisy Castillo Triviños, publicado en Cápsula Informativa, donde la periodista pone la lupa sobre el nepotismo y la falta de meritocracia en la administración pública. El caso de la madre de la diputada de Renovación Nacional (RN) Camila Flores, causó indignación, porque personifica el uso de influencias políticas para obtener cargos técnicos con sueldos elevados, sin contar con la formación profesional requerida. Tuvo un alto cargo en Gendarmería con sólo cuarto medio. El “Milagro” de la Madre de Camila Flores: Jefatura y ¿Capacidad o Parentesco? El artículo cuestiona la defensa que en su momento hizo la diputada Flores, quien argumentaba que su madre tenía “derecho a trabajar”. La periodista rebate este punto no cuestionando el derecho al trabajo, sino el acceso privilegiado: “El problema no es que trabaje, sino que ocupe una jefatura técnica sin el respaldo académico que la ley exige para otros ciudadanos.” La conexión política Castillo vincula este nombramiento con las redes de poder de RN en la Región de Valparaíso. En su reportaje, deja entrever que estos cargos funcionan como “pagos de favores” o cuotas políticas donde la eficiencia del servicio público pasa a un segundo plano frente a la lealtad partidaria. Para Daisy Castillo, el caso de la madre de Camila Flores es la evidencia de que en Chile la “meritocracia es un discurso para los pobres”, mientras que para las familias de la clase política, el Estado funciona como una agencia de empleos de lujo. Aquí tienes una síntesis final que conecta los tres hilos conductores que hemos analizado: el buque de Boric, las celdas de lujo en Gendarmería y el sueldo de la madre de Camila Flores. Este análisis cierra el círculo sobre cómo el privilegio en Chile no distingue color político ni legalidad, operando en una “zona gris” donde el ciudadano común queda fuera. La República del Privilegio: Tres Caras de una Misma Desigualdad Al observar estos tres casos —el del actual Presidente, el de las mafias carcelarias y el del nepotismo municipal—, queda en evidencia que en Chile existen tres tipos de “llaves” que abren puertas cerradas para el resto de los mortales: el apellido, el dinero y el carnet de partido. 1. El Privilegio del “Hijo Ilustre” (Caso Boric) El uso del buque de la Armada no fue un acto criminal, pero sí un privilegio de casta regional. Demostró que las instituciones del Estado, como la Armada, son más “flexibles” cuando quien toca la puerta es un parlamentario influyente. Es el privilegio de la influencia política que se disfraza de “gestión institucional”. 2. El Privilegio del “Señor de la Guerra” (Caso Celdas VIP) Aquí el privilegio es brutal y transaccional. Las investigaciones de Daisy Castillo muestran que, dentro de la cárcel, el Estado abdica su control ante quien puede pagar. Mientras el preso común vive en la miseria, el narco compra una “embajada” de lujo. Es el privilegio del dinero sucio que corrompe la seguridad pública. 3. El Privilegio de la “Cuna Dorada” El caso de la madre de la diputada Camila Flores representa el privilegio del nepotismo. Es quizás el más irritante para la clase media profesional, porque rompe la promesa de la meritocracia. Mientras un joven se endeuda por un título, el pariente del político obtiene una jefatura con cuarto medio. Es el privilegio del contacto directo. Navegación de entradas Muros de Cristal: El Negocio de las Celdas VIP bajo la mirada de la periodista Daisy Castillo “El festín de los vivos: Los fantasmas que cobran pensiones de honor en Chile”