Escándalo en el Beagle: El día que la familia Boric convirtió un buque de guerra en un crucero privado
¡Cada cierto tiempo es bueno refrescar la memoria, sobre todo cuando el personaje está en el centro de la polémica! La historia -cuya investigación es exclusiva la escribí yo: Daisy Castillo Triviños.
Lo que comenzó como un homenaje familiar en los confines del mundo, terminó naufragando en un mar de críticas por privilegios políticos. En febrero de 2017, mientras el país observaba con lupa los estándares éticos de sus parlamentarios, el entonces diputado Gabriel Boric se vio envuelto en una de sus controversias más recordadas: el uso de un buque de la Armada de Chile para trasladar a casi 30 familiares a la remota Isla Lennox.
¿Fue un operativo de rutina o un favor concedido al “hijo ilustre” de Magallanes? Aunque el legislador intentó justificar el viaje como una actividad de soberanía, la presión pública y el cuestionamiento por el uso de recursos fiscales lo obligaron a dar un paso atrás, reconociendo un error de juicio que lo perseguiría hasta su llegada a La Moneda. Esta es la crónica de un viaje que puso a prueba la coherencia de quien prometía terminar con las viejas prácticas de la política chilena.
Febrero de 2017, Gabriel Boric era diputado por la Región de Magallanes. La polémica estalló tras conocerse que él y aproximadamente 28 miembros de su familia utilizaron un buque de la Armada para viajar a la Isla Lennox, en el Canal Beagle.
La familia Boric se trasladó a la remota isla para instalar una placa conmemorativa y un monolito en honor a su antepasado, Juan Boric, quien fue uno de los pioneros en la zona a finales del siglo XIX.
El traslado se realizó en el buque PSG-78 “Sibbald”. Ante las críticas por un presunto “aprovechamiento de recursos públicos”, el entonces diputado explicó que:
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Se trató de un viaje de abastecimiento regular de la Armada a zonas aisladas.
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La familia solicitó los permisos correspondientes a través del Ministerio de Bienes Nacionales.
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Aseguró que no utilizó su cargo para presionar o gestionar el traslado de forma privilegiada.
Las disculpas “poco creibles”
A pesar de sus explicaciones iniciales, la polémica creció debido al cuestionamiento ético sobre si cualquier otro ciudadano habría recibido la misma facilidad. Figuras políticas (como la entonces senadora Jacqueline van Rysselberghe) y analistas (como el rector Carlos Peña) criticaron duramente el hecho.
Finalmente, Boric publicó una carta y dio declaraciones reconociendo que “debí ser más prudente” y admitió que existía una “duda razonable” sobre si su condición de parlamentario facilitó el acceso al buque. Terminó ofreciendo disculpas públicas tanto a la ciudadanía como a la Armada de Chile por haberla involucrado en la controversia.
Estos son algunos de los puntos centrales de la carta que Gabriel Boric publicó en su blog personal y difundió en redes sociales en febrero de 2017, titulada originalmente como “Sobre el viaje a Isla Lennox”. En ella, el entonces diputado intentó explicar el contexto familiar y terminó asumiendo la responsabilidad política del error.
Extractos clave de la declaración
“Mi familia y yo fuimos invitados por la Armada de Chile para participar en la inauguración de un monolito en memoria de mi bisabuelo… Entiendo perfectamente que el uso de un buque de la Armada para un fin familiar, por muy simbólico que sea, genera una duda razonable sobre el uso de privilegios.”
Boric detalló en el texto que la gestión se hizo de forma regular, pero reconoció el impacto de su cargo en la percepción pública:
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Sobre la prudencia: “Como diputado de la República, tengo el deber de ser mucho más cuidadoso y prudente en estas materias. El estándar de exigencia debe ser mayor.”
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Sobre el error de juicio: “Cometí un error de juicio al no considerar que esto podría interpretarse como un beneficio personal derivado de mi cargo.”
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La autocrítica: “No se trata de si fue legal o no, sino de la señal que se da a la ciudadanía. Por eso, pido disculpas a quienes se hayan sentido ofendidos o defraudados.”
El desenlace del episodio
Tras la carta, el Consejo de Ética de la Cámara de Diputados analizó el caso, pero no hubo sanciones legales estrictas ya que se comprobó que el buque cumplía una ruta de mantención de faros ya programada. Sin embargo, el costo político fue alto y el episodio se convirtió en un “clásico” de las críticas de sus opositores durante las campañas presidenciales posteriores.



