Ex internos de Colina II: Pedían hasta una “cabeza de cerdo” para compartir entre los reos
Por: Daisy Castillo Triviños ¡Curioso!, por llamarlo, de alguna manera, resultaron ser algunas de las solicitudes de los presos del Módulo Nº 2, “Beta” de la cárcel de Colina II –la mayoría narcotraficantes y líderes de organizaciones criminales- y que, quedaron en evidencia, con el sumario administrativo ordenado a la llamada “Operación Bisagra”, que instruye el fiscal administrativo, coronel, Sergio Castillo Caro. En la Resolución Exenta Nº 2532 -29 de abril de 2019-, a la que tuvo acceso “Cápsula Informativa”, se indica de manera textual lo siguiente: “Es recurrente que los internos presenten escritos solicitando el ingreso de especies como abarrotes, frutas, verduras y carnes…”. Se añade que “desde 2016 a 2019, los distintos jefes de Régimen Interno, titulares o subrogantes, autorizaban estos ingresos, no respetándose la norma institucional que fija límites establecidos por la administración penitenciaria”. ¡Los casos llamativos! El interno, Víctor Escobar Álvarez, solicitó por escrito a sus superiores del Penal de Colina II, el ingreso de “una cabeza de chancho”, para compartir con los otros reos (requerimiento realizado el 7 de abril de 2016) y que fue autorizado, según consta en el sumario administrativo, por el capitán, John Leppe Grant –quien se encuentra, actualmente, con la medida disciplinaria de destitución a contar de 2017 por diversas irregularidades cometidas en el ejercicio de su desempeño-. Así de claro y simple, como quien pide cualquier trozo de carne. Sin embargo, el tema es que estos reclusos están tras las rejas, no en el marco de una reunión social con amigos, de manera, entonces, que no se trata de solicitar lo que a uno se le ocurre. Ahora, el punto es que estas peticiones fueron aceptadas por las autoridades. ¡Juzgue usted, quiénes son responsables de dar el visto bueno! Y, como bien reza el refrán: ¡La culpa no es del chancho, sino del que le da el afrecho! Hay otras peticiones, para que usted se entere: el reo, Wladimir Soto Rubillanca -22 de noviembre de 2016-, solicitó por escrito “500 churrascos y 200 panes para churrascos”. Ante eso, cabe preguntarse, ¿habrán estado organizando un festejo en la cárcel Colina II, en el Módulo Nº 2, “Beta”? Todo esto, a vista y paciencia de quienes, en teoría y en la práctica, debieran comportarse como autoridades. ¿Qué opinarán los demás reos que no han tenido la “fortuna” de lo que se transformó el Módulo “Beta” de Colina II? Ellos, a diferencia de este privilegiado grupo de delincuentes que fueron trasladados a distintos penales del país, sí viven con carencias, hacinados y donde no hay “una cabeza de chanchito” para solicitar y disfrutar en grupo. ¡El tiempo da la razón! Manuel Catalán, presidente de la Asociación Provincial ANFUP de Santiago (Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios), en conversación con “Cápsula Informativa”, afirma, frente a esta nueva denuncia que afecta a Gendarmería de Chile y a las autoridades a cargo de la institución, que “este tipo de situaciones mantiene tensionada a las asociaciones y al mando al interior de la entidad, ya que, algunos acusan que la permisividad con algunos internos, obedecería a las pocas herramientas que tienen los gendarmes para enfrentarse a la población narcotraficante del Módulo Beta”. En tal sentido, indica que “no se puede permitir que se haga concesiones para tener a los internos en paz, dado que los narcotraficantes no pueden realizar motines, ya que ese tipo de actuaciones, las realizan los reos con delitos comunes, como es el caso, de los lanzas, los que cometen robo con intimidación, robo por sorpresa o robos en lugares habitados o no habitados, por ejemplo. Los narcotraficantes no hacen motines, sencillamente, porque tienen miedo a perder los espacios que Gendarmería les ha cedido por años en el Módulo Beta, porque si protagonizaran desmanes, pasarían a ser parte de la población común, la que no cuenta con privilegios y, entonces, el narcotraficante sería objeto de sometimiento por parte del resto de la población penal”. El dirigente sindical sostiene que “llama la atención, las declaraciones del Jefe de Unidad de Colina II, Coronel, Víctor Provoste Torres, quien ha manifestado en los medios de prensa que esperó 10 meses para poder desbaratar las celdas vip del Módulo Beta, afirmando que si actuaba de manera prematura se podría dar origen a un motín, lo que es, totalmente, falso, porque la población penal que albergaba al Módulo Beta eran narcotraficantes y líderes de organizaciones criminales –con alto poder adquisitivo- y, por lo tanto, no da para la ocurrencia de un motín”. El presidente provincial de ANFUP afirma que “cuando un oficial superior, no es capaz de decirle a un interno que su solicitud no da a lugar, es porque, simplemente, no tiene capacidad de administrar ni siquiera un módulo de presos. Es impresentable negociar con los reos, sólo la potestad del alcaide y la mala utilización de sus atribuciones son las que han generado, en la práctica, este tipo de situaciones irregulares al interior de las cárceles del país, especialmente, el llamado Módulo Beta”. Añade que “todo esto, demuestra que el oficial de Gendarmería no está preparado para dirigir la institución y, menos, para administrarla, porque su instrucción y sus estudios son débiles, porque ni siquiera el curso de formación (para las plantas de oficiales penitenciarios y suboficiales y gendarmes) está reconocido por el Ministerio de Educación”. Catalán señala que “después de cinco meses de ocurrido el operativo llamado Operación Bisagra, se pudo dilucidar que quienes autorizaban estos ingresos no eran los subalternos a quienes el director nacional quiso responsabilizar en su momento, sino que son los oficiales los que dieron el visto bueno al ingreso de distintas especies”.
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