La nula respuesta de Gendarmería en 2019: El silencio se mantiene ante despilfarro de compras de licores

Por: Daisy Castillo Triviños La Ley Nº 19.886 sobre compras Públicas y Reglamento, como buena ley, deja explícitamente de manifiesto cómo se deben realizar las transacciones comerciales, dentro de las instituciones del Estado. En este sentido, el Artículo 7º señala sobre licitación o propuesta pública que “el procedimiento administrativo de carácter concursal, mediante el cual la Administración realiza un llamado público, convocando a los interesados para que, sujetándose a las bases fijadas, formulen propuestas, de entre las cuales seleccionará y aceptará la más conveniente”. Seguidamente, en la letra C, del mismo artículo, se estipula lo siguiente que, al parecer, Gendarmería de Chile, simplemente, olvidó: “La Administración no podrá fragmentar sus contrataciones con el propósito de variar el procedimiento de contratación”. El dictamen Nº 018983N18 de la Contraloría General de la República –con fecha 27 de julio de 2018-, indica que, cuando no se cumple con la normativa, lo que corresponde es iniciar un sumario administrativo al interior de las instituciones. Dicho dictamen, textualmente, señala: “Infringiendo la prohibición contenida en los artículos 7º y 13 de la Ley Nº 19.886 y el decreto (Supremo) Nº 250 –de 2004-, ya que al fragmentar las contrataciones varió el procedimiento para llevarlas a cabo… en consecuencia, deberá iniciarse un sumario administrativo destinado a investigar las causas que motivaron la ocurrencia de la irregularidad… y, además, determinar las eventuales responsabilidades administrativas…”. Usted, se estará preguntando a qué viene todo esto. Se lo explicamos: “Cápsula Informativa”, en exclusiva, le informa que Gendarmería de Chile, a través de su Departamento de Bienestar Social y Calidad de Vida, el 16 de agosto de 2018, invirtió $156 millones 315 mil pesos para la compra de licores –siendo, en ese entonces, el Subdirector de Administración y Finanzas, Raúl Santis (quien ahora cumple funciones en la Escuela institucional -Academia-). El problema es que estas compras no se hicieron a través de una gran adquisición, como lo establece el reglamento, sino que se fraccionó en ocho órdenes de compra y con tres proveedores distintos. El fraccionamiento, en la práctica, constituye una irregularidad, porque lo que correspondía era efectuar una sola compra y con un único proveedor. Hay que mencionar que toda esta irregular adquisición fue para abastecer al Club de Campo de Gendarmería –casino institucional-, ubicado en la comuna de San Joaquín. A la fecha, sin que exista un resultado concreto, a raíz de esta anomalía, se tramita un sumario administrativo ordenado por el director nacional de Gendarmería, Christian Alveal. Las miradas están centradas en dos funcionarios de la institución: Alejandra Troncoso, asistente social y Jefa del Departamento de Bienestar Social y Calidad de Vida,  y Rodrigo Riquelme, Jefe de Contabilidad, yerno del alcalde de La Cisterna, Santiago Rebolledo. ¡El detalle de la anomalía! Tres son los proveedores que se vieron beneficiados con las órdenes de compra de  licores, uno de ellos, con órdenes emitidas en un solo día (17 de agosto de 2018) por parte de Gendarmería de Chile: José Andrés Muñoz Maulén (7.931.063-8), Nº Orden de Compra 5194-19-CM18 por $9.356.942. ¿Qué se compró a este proveedor? Por ejemplo, sólo por mencionar el listado completo al que accedió “Cápsula Informativa”: 72 cervezas con alcohol Cristal Lager Long, 240 cerveza con alcohol Corona, 216 cerveza con alcohol Kunstmann Lager; 48 cerveza con alcohol Stella Artois Pack; 432 cerveza con alcohol Escudo; 216 cerveza con alcohol Kunstmann Block. La lista sigue: 420 cerveza con alcohol Heineken botella, 144 vino tinto San Pedro Gato; 108 vino tinto Undurraga Pinot.   En otra orden de compra Nº 5194-343-CM18, también con el proveedor, José Muñoz Maulén, por $43.157.749, el detalle de algunas de las adquisiciones es: 80 Ron Bacardi Añejo, 2.400 Pisco Capel especial 35º; 1.200 Pisco Alto del Carmen 35º; 390 Whisky Chivas Regal 12 años; 120 Whisky Bllantines; 180 Whisky 100 Pipers; 600 Ron Pampero Añejo; y 480 Ron Barceló Añejo. En la orden de compra Nº 5194-337-CM18, el proveedor José Muñoz Maulén, recibió $29.698.178 por vender, por ejemplo: 240 vino tinto Tarapacá Gran Tarapacá Cabernet, 240 vino tinto Castillo de Molina Carmenere; 2.040 vino tinto Undurraga Pinot; 2040 vino tinto Santa Rita Vino 120 Tres Medallas; 2040 vino tinto San Pedro; 2400 vino tinto Misiones de Rengo; 2040 vino tinto Carmen Margaux. Se suma otra orden de compra Nº5194-334-CM18 por $25.773.732. Algunas de las adquisiciones de Gendarmería de Chile para su casino institucional fueron: 480 licor Mitjans Triple Sec; 240 licor Mitjans Licor de Café, 240 licor Drambuie; 480 licor Tres Palos Brandy; 840 licor de Mitjans Licor de Cacao; 240 licor Mitjans Amaretto; 480 Vodka Stolichnaya; 480 licor Bosford ‘S Gin. En una nueva orden de compra, esta vez, Nº 5194-318-CM18, Muñoz Maulén ganó por parte de Gendarmería de Chile la suma de $30.365.230, por proveer a la institución pública, por ejemplo de 480 cerveza con alcohol Stella Artois Pack, 300 cerveza con alcohol Kunstmann, 300 cerveza con alcohol Kunstamnn Bock; 1.200 cerveza con alcohol Heineken; 900 cerveza con alcohol Escudo y 3.000 cerveza con alcohol Corona Importada. Aparece en toda esta historia un segundo proveedor: Comercial Blanco y Compañía Limitada (78.844.090-1) con la orden de compra Nº 5194-338-CM18, con un monto de $8.645.708 ¿Y qué fue lo adquirió de esta firma Gendarmería de Chile? Por ejemplo: 2.040 vino tinto Santa Emiliana, 240 vino tinto Casillero del Diablo Cabernet. En otra orden de compra Nº 5194-336-CM18, Comercial Blanco y Compañía recibió $2.184.850 por, mencionar algunos licores de la lista: 240 licor Sauza Tequila Blanco, 120 Licor Cachaza Cachaza, 12 licor Mitjans Fernet. Y un tercer proveedor fue Álvaro Andrade e Hijo Limitada, orden de compra Nº 5194-319-CM18, que recibió $7.133.124 por vender: 150 cervezas con alcohol Cristal Lager Long, 7.200 cervezas con alcohol Budweiser Long. ¿Por qué frente a esta abultada inversión de recursos no se hizo la adquisición, mediante una gran compra pública y sin fraccionar? En conversación con “Cápsula Informativa”, la abogada de Gendarmería, Francisca Noll señala que “sobre mil UTM se tiene que hacer una gran compra y, entonces, se fraccionó para no superar ese monto y, obviamente, 156 millones de pesos es más que mil Unidades Tributarias Mensuales y se fraccionó para ir a trato directo. Eso, de fraccionar no se puede, hay dictámenes que lo impiden y la Ley de Compras también”. Manuel Catalán, presidente provincial de la Anfup Santiago (Asociación de Funcionarios de Gendarmería)señala a“Cápsula Informativa” que “es una situación grave que está ocurriendo, desde el año pasado, al interior de la institución y que transgrede los principios de probidad que debe tener una entidad pública y, aquí, estamos en presencia de funcionarios que están al tanto de las normas y las pasan por alto, haciendo compras fraccionadas, con diferentes proveedores. Gendarmería se queja de no tener recursos, pero utiliza dineros fiscales destinados a la institución y se emplean para otros fines no atingentes al servicio y, además, no se está respetando la reglamentación, lo cual resulta impresentable”. ¿Y la cuota mensual de Bienestar? Cabe indicar que el Servicio de Bienestar Social y Calidad de Vida de Gendarmería de Chile recibe todos los meses el pago de una cuota por parte de cada uno de los funcionarios afiliados. ¿Por qué no se emplean esos recursos para la compra de licor y, en cambio, los dineros se sacan del presupuesto global de la entidad? Un ejemplo para hacerse la idea de los montos que el Servicio de Bienestar Social de Gendarmería maneja, a cargo de la asistente social, Alejandra Troncoso, es el caso de un cabo 2º, grado 18 -el tercer grado más bajo considerando el Escalafón de Suboficiales y Gendarmes en la Escala Única de Sueldos-, a quien se le descuenta, trimestralmente, por planilla $19.994. Si tomamos como dato la planta de uniformados que es cercana a los 15.000 trabajadores, la suma de dinero recaudada por el Servicio de Bienestar, trimestralmente, llega a $299.910.000 Otra fuente entrevistada, “Marcos” –ex oficial en retiro de Gendarmería de Chile- indica a “Cápsula Informativa” que “sorprende que para el Club de Campo de la institución se haga una compra tan abundante en alcohol, más aún, considerando que el Servicio de Bienestar genera recursos propios, a través de las cuotas mensuales de los funcionarios y de los convenios con otras entidades a nivel nacional. Llama la atención los montos, que se podrían pagar con las imposiciones mensuales de los funcionarios y molesta que esos montos no sean asignados para otro tipo de beneficios o prestaciones para los funcionarios y no para la ingesta de alcohol”. Manuel Catalán, presidente de ANFUP, plantea que “hay una situación que es irregular y que tiene que ser investigada, no podemos estar jugando con platas fiscales, porque el Servicio de Bienestar Social tiene sus propios recursos y no los utiliza como corresponde. Siempre se ha reclamado, al interior del Servicio, que faltan buenas dependencias, que los funcionarios no tienen dupla psico-social para atender el tema de salud mental, en las regiones hay policlínicos, pero carecen del instrumental necesario para funcionar a favor del personal, no hay centros dentales, ni centros oftalmológicos.  No hay dinero para costear la modernización de la carrera funcionaria, pero sí se gastan fondos del presupuesto de la institución para comprar alcohol en abundancia, en vez, de que para esas adquisiciones se haga uso de los fondos del Servicio de Bienestar Social”.   El dirigente agrega que “hay responsabilidades administrativas en estas compras fraccionadas y ¿qué hace el director nacional de Gendarmería?, ¿por qué no le da celeridad a los procedimientos disciplinarios como es el caso del sumario administrativo que se lleva a raíz de estas adquisiciones irregulares? Me pregunto, ¿qué pasaría si los responsables fueran funcionarios de menor grado? Ahí, las sanciones no se harían esperar, se aplicaría el Plan Anticorrupción del que habla Christian Alveal, pero como, eventualmente, los involucrados tienen jefaturas, para ellos prevalece el debido proceso, la debida defensa y la igualdad ante la ley”. Manuel Catalán añade, de manera categórica que “ni siquiera hay suspensiones de conformidad al Artículo Nº 136 de la Ley Nº 18.834 sobre Estatuto Administrativo. Esto, porque los citados funcionarios públicos (Alejandra Troncoso, Rodrigo Riquelme y Raúl Santis) son cercanos al actual director de Gendarmería y, por lo tanto, el trato hacia ellos es diferente al resto”.