
Juzgado de Garantía de Talca acoge querella criminal por tortura y se solicita a Blumel dar cuenta del actuar de Carabineros
Por: Daisy Castillo Triviños
El Juez, Humberto Andrés Paiva, del Juzgado de Garantía de Talca, acogió la querella criminal presentada por el abogado, Fernando Leal, a favor, de M.M.L., Causa RIT 9491-2019, contra quienes resulten responsables, tanto a título de autor directo o ejecutor, como a título de autor mediato por aparato organizado de poder… en el entendido que los delitos materia de esta querella fueron cometidos por personas pertenecientes a un aparato organizado de poder, como lo es el Estado.
¿Cuáles son los delitos que se imputan? El delito de tortura, previo y sancionado en el Artículo 150 A del Código Penal. Hay que consignar que la querella ya fue remitida a la Fiscalía Local de Talca.
En esta querella criminal, se solicita que el Ministerio Público cite a declarar al Ministro del Interior, Gonzalo Blumel, con la finalidad de que aclare acerca de las instrucciones dadas a carabineros sobre el respeto a los derechos humanos, a la prohibición de desnudar detenidos y si han cumplido con su deber de denuncia ante el hecho público y notorio de violaciones a los derechos humanos ocurridos en la comuna de Talca y, asimismo, de cuenta de los mecanismos a través de los cuales han ejercido el control civil sobre la autoridad policial en el contexto del estallido social para prevenir violaciones a los derechos humanos. En esta solicitud de citación a declarar, no sólo figura el Ministro Blumel, también el Intendente de la Región del Maule, Pablo Milad, Felipe Donoso, Gobernador de la Provincia de Talca y Jorge Guzmán, Seremi de Gobierno.
¡Los hechos denunciados!
En el texto de la querella criminal a la que “Cápsula Informativa” tuvo acceso en exclusiva, la afectada señala que “el día lunes 18 de noviembre participé de las movilizaciones sociales realizadas en nuestra ciudad (Talca), para asistir con agua y bicarbonato a personas afectadas por gases lacrimógenos que son lanzados, diariamente, por Carabineros”.
Se indica que “pasadas las 21:00 horas, en el sector de la Plaza de Armas de Talca, mi pareja, N.M.R., se acercó a observar la detención de un compañero, resultando agredido por personal policial con patadas, lumazos y escudazos, lo que le provocó un corte de 3 cm en la cabeza, además de varias contusiones. Por esta razón, nos alejamos del lugar para que fuera atendido por personal del SAR, en la calle 1 Sur, entre 1 Oriente y 1 Poniente, quienes lo vendaron”.
El relato de la víctima, en la querella criminal, sigue de la siguiente manera: “Inmediatamente, llamé a mi madre para que nos fuera a buscar y mientras nos íbamos, funcionarios de Fuerzas Especiales de Carabineros comenzaron a burlarse de la situación, por lo cual los increpé verbalmente ante lo inhumano y cruel de su conducta. En ese momento, me acerqué para ver el nombre del funcionario que esta frente a mí y entre varios –más de tres-, me tomaron con fuerza para llevarme detenida. Al ver esto, Nicolás intentó defenderme para que no me llevaran detenida sola y lo tomaron detenido a él también, para trasladarnos a la Tercera Comisaría de Talca. Al llegar a dicha Comisaría, tomaron nuestras pertenencias y señalaron que debían revisarme a mí, por lo que respondí que debían hacerlo ahí, ya que tenía miedo de que me llevaran a un lugar a solas, pero una de las carabineras dijo que la revisión tenía que ser en el baño”.
Agrega que “les señalé que no correspondía que me llevaran para desvestirme, que eso no era lo correcto, pero insistieron con su orden amenazando que me convenía hacerles caso y que si era inteligente haría lo ordenado, lo que me provocó mucho temor. Así, las dos carabineras me llevaron al baño y con la puerta abierta me hicieron desnudarme completamente en la parte superior y, luego, fui obligada a desnudarme completamente en la parte inferior del cuerpo y, posteriormente, me ordenaron que hiciera tres sentadillas para revisar mi cuerpo…”.
En el mismo texto de la querella criminal, la afectada plantea que “posteriormente, me trasladaron sola a la Tenencia de La Florida, en un vehículo policial, lo que significó uno de los momentos de mayor miedo y terror después de lo que había vivido, por la incertidumbre de lo que podía pasar después, sobre todo ante una potencial violación o agresión sexual. Además, estaba preocupada por mi pareja que había quedado en la Tercera Comisaría y a quien, pese al golpe que tenía en su cabeza, no lo habían llevado a constatar lesiones. Al llegar a la Tenencia de La Florida, nuevamente, me quisieron revisar, ya que el traslado se hizo sin ningún registro o constancia del procedimiento previo en la Tercera Comisaría. Sin embargo, ante mi situación de angustia por lo vivido, les señalé que no aceptaría que me desnudaran otra vez, por lo tanto, me revisaron por encima y me dejaron en el calabozo”.
La historia continúa, de la siguiente manera: “Al llegar al Juzgado de Garantía de Talca, cerca del mediodía del martes 19 de noviembre, nuevamente, nos revisó (a ella y otras tres detenidas) personal de Gendarmería, haciendo que nos levantáramos la polera y el sostén y, luego, nos bajáramos pantalones y ropa interior. Nos pidieron hacer sentadillas nuevamente, pero nos negamos y no insistieron”.
Se advierte, al mismo tiempo, según el relato de la denunciante que “en la audiencia de control de detención, se me formalizó por el delito de desórdenes, aduciendo que lanzamos piedras e hicimos desmanes junto a mi pareja, hechos que son de falsedad absoluta, pues nuestra única participación fue de apoyo de poder auxiliar a personas afectadas por gases irritantes”.