
¡Módulo Beta de Cárcel Vip en Colina II!: Hasta peluquería tenían los “privilegiados”
Por: Daisy Castillo Triviños
El 3 de mayo de 2019, se dejó constancia que en el CCP (Centro de Cumplimiento Penitenciario) de Colina II, existía la Minuta Nº 10, del 1 de junio de 2015, documento en que el encargado de los módulos 1 y 2, Teniente primero, Juan Toledo Montoya, se dirigió al Jefe de Régimen Interno, teniente coronel de aquel entonces, Alejandro Rodríguez Barrientos, dándole a conocer sobre la solicitud del personal del área técnica, para instalar una dependencia destinada como peluquería en el Módulo Nº 2, mediante tabiquería sobrepuesta en el hall. “Se estima necesario con el propósito de mantener la buena presentación de los internos y que, ello, no afectaría la seguridad del Módulo”, dijo Rodríguez.
En ese documento, se advierte que los reclusos contaban con los materiales para la construcción del espacio asignado para montar una peluquería, hecho que fue autorizado por el Jefe de Régimen Interno, Alejandro Rodríguez Barrientos.
Hay que señalar que el interno, identificado como John Velásquez Sánchez, del Módulo Beta de Colina II –con alta contaminación criminológica, refrectarios al sistema e insolentes con el personal de Gendarmería- y encargado de la peluquería que funcionaba al interior del recinto, consiguió que los distintos jefes de régimen interno, titulares y subrogantes, autorizaran el ingreso de las especies solicitadas por visita y no por encomienda, como sería lo reglamentado, provocando que el personal encargado de controlar el ingreso de las visitas, también se ocupara de recibir especies con características distintas a las autorizadas por visita, a pesar de existir un día establecido y haber un sector definido para la recepción de encomiendas.
¡El peluquero Velásquez!
Velásquez Sánchez llenó una plantilla destinada a la elaboración de proyectos laborales, indicando que los beneficiados con su idea de armar una peluquería, serían los internos del Módulo Nº 2, bajo el supuesto de “higiene social y trabajo digno”.
El equipo organizador de esta curiosa iniciativa fue John Velásquez y Marcelo Vergara Urbina, también peluquero. El fundamento para dar vida a este proyecto, es “la higiene de los internos, mediante un corte de pelo, ya que la institución de Gendarmería nos exige una buena presentación personal y un buen corte de pelo en presencia ante las autoridades”. Así, se consigna, de manera textual en el sumario administrativo (Resolución exenta Nº 2658 del 15 de octubre de 2013), añadiéndose como objetivo general de instalar una peluquería en el Módulo Beta de Colina II, que “solamente, el vivir dignamente, ya que teniendo una peluquería en nuestro módulo, habrá más posibilidad de estar presentable y es una buena acción de trabajo”.
¡Los encargos del peluquero!
John Velásquez, envió a las autoridades de Gendarmería, a cargo de Colina II, varios requerimientos de productos para montar la peluquería. ¿No resulta, al menos, curioso, que reos con alta peligrosidad, pidan sin tapujo alguno, materiales para armar un negocio dentro de las celdas? Parece que sólo en Chile, este tipo de situaciones se da, por ser un país cada vez más permisivo.
Hay que señalar que la peluquería –hay fotografías que lo demuestran y al que tuvo acceso “Cápsula Informativa”-, funcionaba con piso flotante y hasta con focos de iluminación, como si se tratara de un local cualquiera al que usted o yo vamos, y que no funciona, precisamente, tras las rejas.
John Velásquez, reo de Colina II, del módulo Beta –según consta en el sumario administrativo-, señala que “por proyecto peluquería y trabajo y por mis cursos ya hechos, para sustentar a mi familia y cubrir las necesidades de los internos, solicito el ingreso de los siguientes productos y elementos que ocupo para mi trabajo y proyecto, con sus respectivos envases de fábrica. Y, por favor, como usted que es autoridad, aclare a las personas encargadas de recibir la encomienda que, si este escrito es autorizado como debe ser, el régimen interno y no saltando su autoridad, no se discrimine a mi mujer que, con esfuerzo, trae mis cosas”.
¿Y qué pidió este interno?: Por ejemplo, 2 talcos, un set de peines plásticos, 20 toallas húmedas, 5 gel, 5 cremas de peinado; 2 tijeras, 1 bronceador, 10 espumas de afeitar; 1 tijera entre-sacadora; 2 limpia pelos; 1 mochila; 2 medidas de máquina cortadora Nº 3; 1 navaja y sus repuestos; 2 espejos pequeños; y un calefactor.
¡Lista de precios por servicio!
No se sorprenda por lo que, hasta ahora, ha leído en este reportaje, porque quedan más datos. La peluquería, obviamente, no era gratis y los internos de Colina II, por “enchularse” tenían que desembolsar dinero y, había tarifas definidas de acuerdo al servicio prestado: corte de pelo normal por $2.000, corte con navaja a $3.000, corte de cejas a $1.000 y corte de barba a $2.000
Cabe mencionar que tras la divulgación de las llamadas celdas vip, se ordenó desmantelar el Módulo Beta de Colina II y los internos fueron trasladados a distintos recintos penitenciarios del país. Sin embargo, antes de que estallara en los medios de prensa la “Operación Bisagra”, los internos – la mayoría son narcotraficantes y líderes de organizaciones criminales- vivieron en la “gloria”, llenos de lujos, comida, drogas y hasta peluquería propia.
¡Un trato preferencial!
Manuel Catalán, presidente provincial de la ANFUP Santiago (Asociación de Funcionarios de Gendarmería) señala a “Cápsula Informativa” que esta situación demuestra que “hay un trato distinto a los internos del módulo Beta en relación a los otros reos del penal de Colina II que tienen una alta contaminación criminológica. Todos estos privilegios obedecen a un mal manejo de administraciones anteriores y actuales del penal de Colina II, es decir, dichas jefaturas otorgaron estos privilegios para mantener, en cierta manera, a la población calmada. Los internos de ese sector tienen tanto poder, al punto de que los funcionarios de Gendarmería que custodian las celdas y administran el penal, están en riesgo eminente de su integridad, porque, en cualquier momento, pueden armar un motín, como lo que ocurrió en febrero de 2017 en Colina II, donde hubo una rebelión de internos y que concluyó con heridos, tanto presos como funcionarios del recinto”.
Agrega que “todos los ingresos de artefactos eléctricos y otro tipo de utensilios o implementos de peluquería se realizó utilizando el reglamento de establecimientos penitenciarios Nº 518, Artículo Nº 58 que cita textualmente que los internos tendrán derecho a efectuar peticiones a las autoridades penitenciarias, las que deberán efectuarse en forma individual, verbalmente o por escrito, debiendo ser necesariamente cursadas y contestadas por escrito o verbalmente por el alcaide, en las audiencias que conceda. En ningún caso, el encargado de su recepción podrá negarse a recibirlas o a tramitar las peticiones. Toda petición debe ser respondida en el plazo de 15 días de corrido”.
Catalán señala que “como la norma permite que los internos pidan lo que quieran, las respectivas jefaturas del penal de Colina II, sin criterio alguno autorizan el funcionamiento de una peluquería y de elementos que pueden atentar contra la seguridad del propio penal como es el caso de las navajas”.
El dirigente sindical asegura que “dentro de Gendarmería, la norma es la más violada, abusan a diestra y siniestra de la legislación. Esto ha sido una práctica recurrente y sostenida en el tiempo y las distintas jefaturas están al tanto, pero no hacen nada para erradicar las malas prácticas. Una muestra de esto son los sumarios administrativos donde existe una mafia de funcionarios que instrumentalizan esta herramienta legal para perjudicar a los empleados públicos de la institución que no son del agrado de las autoridades de turno y los llenan de sumarios para enlodar su imagen”.
Catalán advierte que, a la fecha, “hay más de 4.000 expedientes sumariales que están en curso que se arrastran de administraciones anteriores, llenan a los funcionarios de sumarios, los dejan guardados en un suerte de baúl y cada cierto tiempo los sacan a flote y con eso le hipotecan la carrera funcionaria al trabajador de Gendarmería. Los sumarios administrativos se han convertido en una herramienta utilizada por las jefaturas para paralizar a los funcionarios que están dispuestos a denunciar las irregularidades que se cometen al interior de la entidad”.
El presidente provincial de la ANFUP Santiago, se pregunta “¿qué oficiales de alta graduación se prestan, por ejemplo, para que se instale una peluquería dentro de un recinto penitenciario, mal utilizando el Reglamento Nº 518 de Establecimientos Penitenciarios? Los responsables de los ingresos de artefactos eléctricos y de otro tipo son los oficiales de alta graduación cercanos a la autoridad nacional de turno que dirige la institución, a quienes, se les protege y no se les sigue un sumario administrativo, no se les sanciona y ni siquiera se le aplica una anotación de demérito o verbal. Simplemente, ellos están en una esfera distinta al funcionario común y corriente y los premian con cargos como directores regionales o jefes operativos regionales en distintas ciudades del país”.
