Bandera chilena

Por: José Pedro Hernández. Historiador y académico de Universidad de Las Américas.

“En Chile hay fechas que, más que elegirse, terminan instalándose como parte del ritmo de la vida republicana. Una de ellas es el 11 de marzo. No importa qué día de la semana sea, cada cuatro años ese día queda marcado como el momento en que un Presidente entrega la banda presidencial a su sucesor.

Incluso circunstancias extraordinarias no han logrado alterar esa tradición. En 2010, por ejemplo, el cambio de mando entre Michelle Bachelet y Sebastián Piñera se realizó apenas semanas después de uno de los terremotos más devastadores de la historia reciente del país, con réplicas incluidas. Aun así, la ceremonia siguió su curso.

Este acto republicano tiene raíces profundas. Desde 1826 comenzaron a establecerse protocolos para la transmisión del poder, muchos de los cuales se mantienen hasta hoy. Sin embargo, la fecha no siempre fue fija. Durante gran parte del siglo XIX el cambio de mando se realizaba en momentos distintos del año, generalmente cercanos a las elecciones. Por eso encontramos ceremonias en julio, enero u octubre.

Hubo, eso sí, una fecha que durante décadas se repitió con frecuencia, por ejemplo, el 18 de septiembre. La Constitución de 1833 fijó ese día como el inicio del período presidencial, lo que convertía la celebración de la independencia en un doble motivo de solemnidad política. Eso sí, no nos imaginemos a los presidentes llegando a la ceremonia después de una empanada, un choripán o una chicha en cacho; las tradiciones dieciocheras vendrían después.

José Pedro Hernández

El presidente Ramón Barros Luco asumió el cargo el 23 de diciembre de 1910, prácticamente en vísperas de Navidad. Y no fue el único caso, en aquellos años varios mandatarios asumieron el poder muy cerca de las fiestas navideñas. Más adelante, la tradición volvió a cambiar. Desde Gabriel González Videla en 1946 hasta Salvador Allende en 1970, el cambio de mando se realizaba cada seis años, el 3 de noviembre.

Fue recién con el retorno a la democracia cuando la Constitución fijó definitivamente el 11 de marzo como el inicio del período presidencial. Desde entonces, ese día no solo asume el nuevo mandatario, sino que también comienza el período de los nuevos parlamentarios. También, quedo establecido que la ceremonia se realice en el Congreso Nacional.

Así, el 11 de marzo no es solo una fecha en el calendario. Es el resultado de una larga historia de ajustes, cambios y anécdotas que, con el tiempo, terminaron convirtiéndose en tradición. Porque a veces las fechas más importantes de una nación no nacen de grandes decisiones solemnes, sino de la simple necesidad de ordenar la vida política de un país. Y cuando eso ocurre, terminan quedándose para siempre”.