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POLÍTICA

Rocío Cantuarias: “Rechazar este mamarracho debe ser una opción de mirar hacia adelante”

“El plebiscito de salida puede ser una oportunidad para que las personas se manifiesten en torno a un proceso que fue poco serio y que no lo merecemos”, señala la constituyente y abogada.

“El plebiscito de salida puede ser una oportunidad para que las personas se manifiesten en torno a un proceso que fue poco serio y que no lo merecemos”, señaló en entrevista en T13.

“El trabajo de la Convención no ha estado para nada a la altura de lo que los chilenos esperaban ni se merecían. Le ha faltado bastante seriedad a este proceso, los convencionales han sido responsables de su desprestigio, de la desprolijidad, de la mediocridad, de la falta de interés de llevar a cabo un debate racional, eso me ha impresionado mucho. El proceso de redactar la Constitución estuvo cargado de emociones y siempre bajo un paraguas ideológico. Daban lo mismo los datos, a los expertos ni los oían, tú le preguntabas a la machi Linconao de qué territorios estaba hablando -o a cualquiera que impulsaba las normas de propiedad o consentimiento indígena- y te decían ‘no importa si son 200 años de injusticias’ y lloraban por la deuda histórica… no hubo debate racional. El producto que salió de este proceso tampoco está a la altura”, dice de entrada.

—Bajo ese diagnóstico, ¿es acertado que los partidos políticos se queden en segunda línea durante la campaña?

—Que los partidos no sean los guaripolas del Rechazo es una idea fantástica, porque las personas no tienen una valoración positiva de los partidos ni de las figuras políticas. El plebiscito de salida es una batalla ciudadana, 8 de 10 dijeron que querían una nueva Constitución. Si no entendemos eso y si queremos que haya rostros políticos que, por ambiciones de poder o por objetivos electorales posteriores de candidaturas presidenciales o parlamentarias, quieran subirse al carrito de la victoria -hablo de la leve ventaja que tiene en las encuestas el Rechazo- o quieren subirse al carrito de la popularidad, de recorrer Chile para hacerse famosos ellos, sería un error garrafal.

—Este fin de semana los partidos de Chile Vamos van a definir su postura ante el plebiscito y lo claro es que será un Rechazo “con apellido”, o no un Rechazo a secas. ¿Compartes esa idea?

—Estoy de acuerdo, aunque no se trata de matar la Constitución actual. El plebiscito de entrada fue bien evidente y yo creo que la gente no solo tiene expectativas de cambio sino que de verdad yo tengo la convicción de que se requieren cambios. Entonces, no podemos pensar que si es que gana el Rechazo -no tengo idea si es que gana- los senadores por ejemplo se van a quedar muy tranquilos porque mantendrán la pega, los jueces, lo mismo, y todo sigue en un statu quo, eso sería un error que solo generaría una cosa: una crisis delictual, social y política peor que la de octubre de 2019. Los niveles de tensión en la ciudadanía no están para que vaya a ganar una opción y la clase política se quede muy tranquila. El Rechazo debe mostrar una salida de cambio.

—El presidente de la UDI, Javier Macaya, ha reconocido que la derecha no tiene la credibilidad suficiente para que post plebiscito lleven adelante los cambios, en el caso de que triunfe el Rechazo, dado que el sector se ha negado a las reformas en los últimos 30 años. ¿Tu generación, la sub 50 en la derecha, tendrá un rol preponderante en la campaña?

—En tres meses dar vuelta números sobre credibilidad es irreal, la credibilidad se construye en años. Ahora, yo no creo que solo la derecha se haya negado a los cambios, yo, de hecho, no lo plantearía como derecha o izquierda. La elite política completa se ha negado a los cambios. ¿Por qué la reforma de pensiones duerme hace tantos años? La única vez que se pusieron de acuerdo fue para el Acuerdo de la Paz y la nueva Constitución desde la UDI al Frente Amplio y fue un acuerdo que, ni más ni menos, pone en duda la Constitución. No son las posturas políticas los que nos tiene liquidados sino la ambición de poder. Si ellos se quisieran poner de acuerdo para mejorar los derechos sociales lo podrían hacer perfectamente, pero no, está el tironeo partidista. Esta puede ser una oportunidad -teniendo fe- para que en el plebiscito de salida las personas se manifiesten en torno a un proceso que fue poco serio y que no lo merecemos. No merecemos los votos desde la ducha, la tía Pikachu, las mentiras, las piñas en el escritorio, no merecemos este circo. El plebiscito de salida debería ser la manifestación ciudadana de un producto tan malo como este borrador de la Constitución.

—Los analistas coinciden en que el apoyo mayoritario al Rechazo en este momento no es gracias a la derecha, sino al actuar de los convencionales. ¿Lo compartes?

—No diría que solo por eso, pero sí, la gran responsabilidad de esa leve ventaja que tiene el Rechazo sobre el Apruebo es por causas de este circo convencional y de su arrogancia. Siempre pensaron que era el órgano plurinacional, soberano… yo llego a mi trabajo y me aumento el sueldo, ‘total nosotros somos los choros y el pueblo’. Se abusa del poder y eso la ciudadanía lo condena.