Por: Daisy Castillo Triviños

¿Usted ha escuchado hablar del Impuesto a los «Súper Ricos»? En medio de los efectos de la pandemia del Covid-19 en Chile, han surgido distintas alternativas para ir en ayuda de las familias que han visto afectado, seriamente, su presupuesto económico y que, en algunos casos, no tienen cómo seguir alimentándose ni, menos aún, pagar las cuentas. Y en medio de este escenario que a diario resulta cada vez más complejo, surgió la idea de fijar un Impuesto a los “Súper Ricos”, a través de un proyecto de ley que busca gravar a quienes tengan un patrimonio bruto igual o superior a US$22 millones.

¿Qué es lo que se busca?

La idea es que con este Impuesto a los «Súper Ricos», según se advierte en el proyecto de ley, se podría allegar recursos al Fisco equivalentes a US$ 6.500 millones.

¿Para qué esta medida?

Lo que se busca, mediante esta iniciativa, al menos en teoría, es que esos dineros se utilizarían para financiar una “Renta Básica de Emergencia” e ir en ayuda de los hogares más vulnerables.

Una de las preguntas que surge, en el marco de la discusión de esta propuesta, es: ¿confiere progresividad al sistema tributario? Y, otra interrogante: ¿se corrige o no la desigualdad tan característica del modelo económico chileno?

Para conocer en profundidad de qué se trata el llamado Impuesto a “Los Súper Ricos”, “Cápsula Informativa” conversó con el abogado y académico, Martín Vila, quien señala que “si se plantea simplemente como un impuesto al patrimonio, en doctrina, diría que no es una buena medida, porque nadie te asegura que ese patrimonio se reproduzca. Si cobras un impuesto hoy, el día de mañana vas a cobrar el mismo impuesto, pero sobre una cantidad menor, sobre una base imponible menor, entonces, no se aconseja los impuestos patrimoniales, en términos generales”.

Vila sostiene que “otro problema que plantea el proyecto de ley es que genera cierta incertidumbre a nivel de inversionistas nacionales y extranjeros, porque los asusta. Es tán fácil mover capitales hoy en día, la mayor cantidad de los patrimonios son financieros y es tán fácil moverlos de país, de lugar, se corre el riesgo de ahuyentarlos. Pero por otra parte, si se especifica bien, que es una medida única y especial para este caso en particular y que no se va a repetir y, eso se comunica de la manera adecuada y se consensúa con los eventuales contribuyentes, tampoco es una medida que uno tenga que descartar de plano”.

Martín Vila, abogado.

Se plantea en el proyecto de ley que la recaudación sería de US$6.500 millones, ¿se puede llegar a esa cifra?

-No, lo veo muy improbable, porque están calculando ahí en base a lo que existe, teóricamente, según las revistas, pero en la práctica, ¿cómo tú avalúas algo que no se ha vendido? Si sumo la fortuna de los siete u ocho hombres más ricos de este país, me da una cantidad enorme, pero eso está avaluado por una revista internacional, con parámetros muy pocos científicos y muy pocos técnicos.

El problema ahí es, ¿cómo se avalúa la base imponible del impuesto? Y no te queda otra que recurrir a parámetros bastantes más básicos que son cuánto pagó por determinada cantidad de acciones, cuánto pagó por determinado inmueble, información de otros agentes, para ver cuánto es la base imponible a la que le vas a aplicar ese 2,5%. Y, ahí, te digo que baja a menos de la mitad.

¿Cómo se puede entender que se aplique un Impuesto a los «Súper Ricos», sin caer en una postura de atacar a quienes gozan de más recursos económicos?

-Yo encuentro razonable este impuesto Acá hay principios de capacidad contributiva, sobre todo en este momento de crisis, principio de igualdad tributaria que no mira a todos como iguales, sino que al revés, reconoce la desigualdad que existe y le exige a los más ricos aportar en mayor medida, entonces, no lo veo como una idea amparada en el resentimiento, sino como el aporte que hacen quienes se han visto privilegiados en el funcionamiento de este sistema en un momento de crisis.

El problema está en el mensaje que se está enviando y que éste sea claro, en el sentido de que sea consensuado. Creo que hay gente que está dispuesta a hacer un esfuerzo, dentro de los empresarios, por financiar la salida de esta crisis y, perfectamente, la tasa que se está proponiendo no es una locura, pero tiene que ser en función de un acuerdo que permita que la base imponible, efectivamente, se pueda avaluar o tasar en términos efectivos y no solo en teoría, para ver cuánto se va a recaudar.

¡Cifras reales!

¿Cuál es la cifra real que se podría recaudar con el llamado Impuesto a los «Súper Ricos»?

-Se podría llegar a 2 mil ó 3 mil millones de dólares, incluso, con un acuerdo razonable donde participen todos los actores involucrados. Hacer un esfuerzo para salir de la crisis a cambio de ciertas condiciones de estabilidad que ellos necesitan.

Lo que más afecta, es que las empresas, probablemente, no van a tener utilidades, salvo excepciones, y eso significa que el Fisco no va a recaudar y además, estamos viendo cómo está cayendo la recaudación del I.V.A. en forma importante, que es más grave aún para el Fisco.

Y es en ese contexto, que se le pide a los ricos hacer un esfuerzo especial. No obstante, las cosas en la vida, aunque uno quisiera que se hagan por ser buenas personas, la verdad es que es ingenuo esperar a que todos sean santos aquí, y como la idea es que sean todos los que han tenido mayor fortuna quienes contribuyen y que no se produzca una estampida o fuga de capitales y tampoco evasión y elusión frente al intento de cobrar los impuestos, me parece necesario alcanzar ciertos acuerdos a este respecto. De lo contrario, no va a ser más que una medida populista que no va a conseguir su objetivo.

¡Tipo de Impuesto a los «Súper ricos»!

¿De qué tipo de Impuesto a los «Súper ricos» estamos hablando que se podría cobrar?

-Esto se llama impuesto al patrimonio, en doctrina, tal vez sería más lógico que se aumentara la tasa del impuesto a la renta, y cobrar un anticipo transitorio del mismo, con derecho a crédito y amortizarlo en 10 años, atendido que este 2021, probablemente, no exista mayor recaudación. Sería más razonable si el objetivo en sí mismo es recaudar y no es un objetivo político o ético, además iría en línea con caminar a una recaudación cercana a un 30% del PIB.

Soy partidario de considerar todos los objetivos al mismo tiempo, pero cuando el objetivo material, que es recaudar para poder enfrentar la situación, se contrapone con el objetivo político-ético, voy por el objetivo material, porque prefiero solucionar los problemas inmediatos de los más necesitados, lo que ayudará a toda la gente a salir del problema.

¿Cómo se mejora el actual proyecto de ley para que sea lo suficientemente realista?

-El proyecto, viéndolo desde el punto de vista tributario, tiene que ser planteado, necesariamente, por el Ejecutivo, en particular, por el Presidente de la República, que tiene facultad exclusiva para estos efectos. Ya es un problema que se plantee desde la Cámara de Diputados, como Reforma Constitucional a un transitorio.

Primero, porque genera el mismo precedente que tuvimos con el tema del 10%, que mina las instituciones aún más, pero la mayor gravedad, en este caso, es que no quedará más que en lo testimonial, pues en términos coloquiales, la derecha se marea sólo hasta mediodía y creer que caerá nuevamente, con el mismo esquema utilizado, es menospreciarla y el peor error en la vida es menospreciar a tu adversario.

Además en el tema del 10% de la AFP no había gasto fiscal directo de por medio, ni impuestos a crear. En cambio, aquí es un tema que la actual Constitución deja como materia exclusiva del Presidente de la República y para poder saltarlo, tienen que modificar la Constitución en esa materia y sería la segunda reforma constitucional antes del Plebiscito, lo que termina siendo un disparo a los pies.

Si estamos en presencia de una medida que es de facultad exclusiva del Presidente de la República, ¿qué sentido tiene que se presente el proyecto de ley en el Congreso, porque es, entonces, inconstitucional?

-No soy partidario de presentar proyectos en los que no hay competencia para llevarlos a cabo, a una discusión en el Congreso, aunque tengamos un Ejecutivo tan débil como ha demostrado este Gobierno, pues la débil institucionalidad que nos queda se ve destruida, y en particular un fundamento de la democracia, como es, la separación de poderes.

¿Es inconstitucional, de partida?

-Es inconstitucional por forma, porque el que lo presenta no tiene competencia para hacerlo.

¿Y por la forma, entonces, se puede declarar inconstitucional?

-Justamente.

¿Es factible que el Presidente, Sebastián Piñera proponga un impuesto de este tipo?

-A Piñera le gusta lucirse y como la idea no es mala, si se aborda un acuerdo nacional en materia económica, de contribución, promovido por el Gobierno, con la voluntad de los más ricos, de los que el presidente forma parte, podría haber un escenario favorable. Para eso, hay que hablar con ellos, en vez de forzar las cosas, en forma inconducente, porque nos vamos a distraer en una pelea que tiene más trasfondo político que de ayuda.