
Abogado, Martín Vila y discusión sobre aplazar Plebiscito: “Es un momento en que se necesita unidad y no estar instalando detractores”
Por: Daisy Castillo Triviños
En un Chile, con casos de contagiados por Coronavirus que aumentan y cifras de fallecidos que van día a día incrementándose a lo largo del país, con una alta cifra de cesantes y, de paso, con retails que aprovechando la ventana que la clase política les abrió, se acogieron a la Ley de Protección al Empleo, parece un contrasentido, en este momento, entrar a la discusión sobre si se aprueba o no, la idea de postergar el Plebiscito de octubre.
Y, lo cierto, es que más que un contrasentido, resulta más bien imprudente, fuera de lugar, de contexto, discutir del Plebiscito. Lo que se demuestra es que, quizás, varios viven en una realidad paralela, distante de las prioridades, mientras el país no tiene claridad sobre lo que se vendrá en los próximos meses ante la presencia de una pandemia que, a las naciones desarrolladas, las mantiene en un hilo y mejor ni decir lo que está significando para este supuesto jaguar de Latinoamérica.
En las últimas semanas, particularmente, a través de las redes sociales, se puede observar y leer el ánimo de algunos que se dedican a lanzar amenazas, ofensas e intentar marcar una diferencia odiosa entre quienes están a favor o en contra de una nueva Constitución, como si se les fuera la vida, en esa demanda. Uno, frente a eso, se pregunta, ¿qué le está pasando a los chilenos?, ¿en qué parte se perdió el rumbo ante lo urgente?
El abogado, Martín Vila, en conversación con “Cápsula Informativa”, señala que “la diversidad es una condición necesaria para la riqueza de toda sociedad, en la diversidad se crece, se aprende y se conoce al otro, pero, al mismo tiempo, es justamente la diversidad la que nos permite conocernos a nosotros mismos, con nuestras individualidades. Sin embargo, una diversidad descalificadora, en poco ayuda a la necesaria cohesión social y cuando las sociedades pasan por períodos de crisis, en que lo colectivo debe primar sobre lo individual, para salir con éxito de las mismas, centrarse en la diferencia pasa a ser un mal aún mayor que la crisis misma”.

Vila indica que “al parecer, es esto lo que ha ido pasando en Chile, una oposición silenciosa, confundida, que quiere aprovechar la pandemia para mermar a su contrincante, transformándolo en enemigo y culpable, por una parte, y por la otra, un oficialismo que intenta aprovecharse de las circunstancias excepcionales para obtener objetivos políticos que, en nada, dicen relación con el problema puntual que nos aqueja”.
Agrega que “lo único que nos puede ayudar, en este momento, es dejar las diferencias, por importantes que sean, a un lado y abocarnos a trabajar en conjunto en estas urgencias. Para que esto sea posible tan importante como no herir susceptibilidades es no presentar hipersensibilidades, tan importante como no aprovecharse para dilatar aún más el Plesbicito, es no escandalizarse por dichas actitudes mezquinas, mientras más relevancia se les da, mayor división se genera y más difícil es para los pocos hombres y mujeres con visión de largo plazo, resulta aunar voluntades”.
¿Cuál es su opinión frente a la discusión que se está generando de, eventualmente, aplazar el Plebiscito de octubre?
-Creo que plantear, en este momento, la postergación del Plebiscito no hace más que dividir a la ciudadanía, dividir a la gente con motivos, probablemente, bastante mezquinos desde el punto de vista de dividendos políticos, de que estas postergaciones terminen diluyendo o dejando en nada el compromiso que adquirió el mundo político. Me parece mal que estando en un escenario de crisis, donde la urgencia amerita concentrarse en la salud de la gente, en el empleo, en la economía, en que el país siga funcionando, nos obliguen a distraernos en discusiones que, la verdad, no son, en esta etapa, las que debieran captar nuestra atención.
¿En cuánto puede variar, en el actual escenario, el que se realice el Plebiscito en octubre o a fines de año o el próximo?
-En términos simples, cuando uno siente que la economía va mal, tiende a buscar cambios. El Plebiscito es, efectivamente, una salida que está probando cambios estructurales, radicales en nuestro sistema, por lo tanto, si uno tuviera que apostar en qué vamos a estar en octubre, vamos a estar recién recomponiendo, recogiendo los pedazos de los que nos quedó después de los brotes de invierno, de despidos, desvinculaciones, suspensiones laborales, desprotección al empleo y aumenta la posibilidad de que el Apruebo gane en forma contundente.
Lo que se busca, mediante la eventual postergación del Plebiscito, evitar ese escenario. Me parece que, realmente, estamos haciendo política chica.
¿No hay, entonces, urgencia para realizar el Plebiscito en octubre? No estamos hablando de un cambio de la Constitución que sea inmediato, al menos, demorará dos años, en el mejor de los casos.
-Exactamente, no existe ninguna emergencia que se haga en octubre, pero hay un compromiso que se haga en octubre y el compromiso inicial era que se hiciera en abril. No existe urgencia de haberlo hecho en abril, ni en octubre, porque tenemos otra urgencia. ¿Para qué vamos a postergar a otra fecha la realización del Plebiscito? Si bien, no es urgente, es un compromiso adquirido y la verdad es que plantear el tema de la postergación es lo complejo, más allá de que sea urgente hacerlo en octubre o en diciembre, eso habrá que verlo en octubre, dependiendo de cómo estén las condiciones en el país.
No conocemos mucho este virus, no sabemos cómo se van a desarrollar las cosas en el futuro y me parece que si el Plebiscito se debe postergar, porque la urgencia lo amerita, se postergue la fecha cuando sepamos que eso es así y no se plantee de antemano, porque es algo que no podemos conocer y lo que se está planteando es alterar los acuerdos a los que se había llegado.
El tema, a su juicio, no es la fecha, sino el no cumplir, eventualmente, un compromiso que adhirió el Gobierno y la clase política y no estar hablando del tema cinco meses antes.
-Así es. Levantar el tema en este momento, lo encuentro equivalente como al Departamento de Defensa de Estados Unidos que hablan de los Ovnis que los negaron durante cincuenta años y, justo ahora, que están en plena crisis del Coronavirus, levantan el tema de que los Ovnis sí existen. Es un distractor que indica que lo que se está buscando no va en el sentido correcto, no va a atacar la urgencia que estamos viviendo. Cuando uno está en una urgencia se olvida de todo lo demás para poder focalizarse y poder salir lo mejor parado de esa urgencia y, después, ver cómo se llegará a destino. Es un momento en que se necesita unidad y no estar instalando detractores.
O sea, levantar el tema, ahora, de una eventual postergación del Plebiscito de octubre, ¿es una distracción?, ¿un voladero de luces, por ejemplo, para que la atención no siga en las críticas al manejo de la pandemia por parte del Gobierno y, en particular, del Ministro de Salud, Jaime Mañalich?
-Es, altamente probable poner en la mesa, esperar ciertos dividendos y obligar a la oposición a distraerse, justamente, del foco de las políticas que se han ido siguiendo y la oposición cayó en el juego. Tampoco la oposición debiera estar preocupada, hoy día del tema del Plebiscito, que se haga o no se haga, siendo que debiera estar preocupada de cómo salir del tema del Coronavirus, de cómo se protege a los trabajadores, a la gente que se está viendo afectada por los efectos económicos de este virus.
Hoy existe un Ministro de Salud, que nos agrade o no, el destino puso en el lugar que está y es la autoridad encargada de guiar las medidas para hacer frente a la pandemia. Él cree hacer lo correcto y, lamentablemente, tiene un estilo autoritario y soberbio, la historia le cobrará la cuenta de sus errores, pero, hoy, nadie puede auto-erigirse en experto en un virus, cuyo comportamiento el mundo entero aún desconoce. El sentido común nos dice que debemos auto-disciplinarnos y someternos a la autoridad, pues si hay algo peor a que se equivoque, es que nadie acepte seguir las reglas. La crítica siempre es bienvenida y, es un aporte, en la medida que no termine siendo de una soberbia mayor a la del Ministro ni pretenda arrogarse conocimientos ni autoridad que no se tiene.
No son tiempos para sacar provecho para un sector u otro, son tiempos para unirse en un objetivo común que nos permita sacar a flote a Chile. Sólo una vez logrado esto, podremos volver a discutir con todo el ímpetu y la pasión que se requiere acerca del camino que Chile quiere tomar para su futuro de mediano y largo plazo. Cuando comienzan las turbulencias en el vuelo, lo último que se requiere es que los pasajeros se paren a indicarle al piloto lo que debe o no debe hacer y, hoy, vamos claramente en medio de una zona de turbulencias. Comportémonos a la altura y, luego, nos preocupamos respecto al control de daños y reclamamos, porque nos cayeron algunas maletas en la cabeza.
