Por: Daisy Castillo Triviños

Más de un mes del estallido social en Chile y que ha sido portada de medios de comunicación internacionales y, en este tiempo, hemos sido testigos de declaraciones del Presidente, Sebastián Piñera, en las que muchos coinciden que, al final, termina diciendo nada. Un llamado a acuerdo a la paz, entre cuatro paredes, con los partidos políticos y dirigentes que le rinden pleitesía, pero de medidas concretas, urgentes, a corto plazo, nada.

Con un acuerdo a espaldas de los chilenos para crear una nueva Constitución, donde los independientes, simplemente, no tendrán espacio, si es que un partido no los respalda y, eso, de independencia no tiene nada. Y la ciudadanía lo sabe, pero, quizás, la clase política sigue mirando a la gente por debajo del hombro, como analfabetos, como gente que no entiende, que no se informa y que, una vez más, les dará el voto. ¡De seguro no será así!

La supuesta nueva Constitución, sin duda, será un tema que esta administración, la segunda de Sebastián Piñera, se la heredará al próximo gobierno de turno, de derecha, de izquierda, da lo mismo, porque son los mismos de siempre. Y es tan cansador ver en los matinales de televisión, espacios que debieran desaparecer, porque, en muchos casos, no aportan nada, a los mismos políticos de siempre, esos que en 30 años no hicieron nada, salvo, engrosar sus bolsillos de dinero.

Esas duplas de politiqueros explicando en una pizarra a una chilena que tiene un negocio de pan, lo que significa que aumente su pensión, es, una imagen de burla, desgarradora. Y, sumado a periodistas de matinales y de los noticiarios de noche, viendo llorar a gente que ha sido víctima de saqueos, preguntando ¿cómo se sienten? Torpezas a cada rato, mediocridad abismante y sin respeto por el otro, por ese otro que sí lo ha pasado y lo está pasando mal por los delincuentes, por el lumpen.

Chile y, siempre tuve, cierto ánimo de confianza, ya no, es un país de autoridades mediocres, que están en cargos de poder no por estudios, no por su formación, no por profesionalismo, sino porque son parte de una élite recalcitrante, de derecha o de izquierda y donde se reparten el poder, cambiando ministros de carteras, designándolos a embajadas -para no dejarlos cesantes-, pero el ciudadano de a pie, esos que estudiaron, que se han formado en universidades, en centros de formación técnica e institutos profesionales, no tienen ninguna oportunidad.

Tenemos, por ejemplo, de panorama: senadores que en estado de ebriedad protagonizan accidentes, algunos con resultado de muerte, y no les pasa nada. Otros, llegados a la política, donde sólo se hacen públicos por estar en estado de ebriedad y amendrentar a una trabajadora de un pub. Otros, a los que los cubre un manto de protección al tener prácticas indebidas en el Congreso.

Y el escenario nefasto sigue. La vocera de Gobierno, Karla Rubilar designa como funcionara a una «supuesta» mujer que conoce del lenguaje de señas y desde la asociación nacional de sordos, cuestionan el nombramiento de alguien que no tiene las capacidades suficientes, el pituto es el que la llevó a ostentar ese cargo. Y Rubilar, además, se lleva a trabajar a su gabinete a su actual pareja, a quien ella misma define como uno de los mejores periodistas de Chile. ¡Mis disculpas!, Christian Pino, es conocido como conductor de noticiarios, no como un referente en periodismo, ni ser lumbrera en esta profesión.

La misma Vocera de Gobierno, ex Intendenta Metropolitana, ex diputada, señaló en cuanto a la idea de que las FF.AA. resguarden las infraestructuras críticas, que «este proyecto lo que busca es permitir lo que existe en países desarrollados del mundo que es que las Fuerzas Armadas nos ayuden a cuidar infraestructura crítica en momentos complejos como pueden ser hospitales, puertos, aeropuertos, algunos terminales de buses, metro donde exista el metro, etc».

El problema es que como no hay una conducción clara en el Gobierno, también se han abierto a la posibilidad de incorporar cambios en ese proyecto. ¿Para que los militares no sólo resguarden las infraestructuras críticas? ¿Qué es lo que se está buscando detrás de todo esto?

El Ministro de Defensa, Andrés Espina, afirmó que en cuanto a infraestructura crítica, «No hay ninguna innovación» en exención penal para FF.AA. Lo que fue, tajantemente desmetido por el reconocido abogado, Mauricio Daza, quien a través de Twitter, dijo: «MENTIRA! Proyecto establece que determinación exención de responsabilidad penal del personal militar que cometa delitos quedará sujeto a definición de “reglas del uso de la fuerza” que defina el Presidente a través de un simple decreto… ESTO HOY NO EXISTE!».

Es tiempo de que las autoridades dejen de seguir pensando que los chilenos son mediocres. No lo son y han despertado y en este abrir de ojos, hay que tener presente que el Presidente, Piñera, cada varios días, va cambiando su discurso. Primero, estamos, según él, en guerra, luego, en paz, y no se atreve a enviar a los militares de nuevo a la calle, porque la salida de ellos, no es gratis, le imponen condiciones.

No me gusta ver a los militares en las calles, con sus metralletas cargadas, pero sabemos que el lumpen no respeta a carabineros. ¿Qué espera este Gobierno? Que los chilenos se empiecen a matar entre ellos. ¡Coraje y firmeza es lo que se requiere! Y, algo clave, liderazgo, que no hay.

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