Por: Paulina Ruiz, presidenta Asociación Nacionales Funcionarios Fiscalía Metropolitana Sur (AFFREMSUR).


«Ahora, en octubre de 2019, ha ocurrido un estallido social en Chile que ha explotado como la lava imparable de un volcán, porque siempre fuimos eso, un volcan a punto de entrar en erupcion que, por 30 años, acumuló y acumuló rabia y decepción.


Para que saliera Augusto Pinochet del poder, mucha gente perdió su vida, vivió en la clandestinidad, el exilio o sobreviviendo en una odisea de tortura y persecución. Asimismo, destaco el rol de los dirigentes sindicales como Clotario Blest y Tucapel Jimenez, los dirigentes y sus sindicatos.

Pero, algo pasó cuando llegó la Democracia. Al parecer, para los que estaban ahora en el poder no era tan importante un cambio constitucional o sistémico estructural como mantener la gobernabilidad… Los  movimentos sociales autónomos y sus demandas pasaron a ser un poco incómodos, las cosas se harían en la medida de lo posible… muchas, simplemente, no se harían nunca.

En los sucesivos gobiernos, post transición, vemos un desfile de privatizaciones de los recursos naturales del país, hasta el agua, situación inédita en el mundo. El Estado ya no es tan importante y se profundiza en las privatizaciones: De ahí, hasta el Tag, pagar la universidad era casi imposible, pero había que dar las gracias, al menos, ya no estaba el dictador, el mismo dictador que había derrocado nada más ni nada menos que el propio pueblo chileno.

Las AFP y las Isapre eran un buen negocio, las pensiones de hambre y la salud paupérrima de los hospitales y consultorios públicos no eran titular, era casi un pecado decir algo: ¡Sigan dando las gracias!, era el mensaje tácito y, mientras esto ocurría, todos los gobiernos, sin excepción querían mostrar una imagen país que no daba cuenta de la desigualdad simillar de un país africano como Ruanda.

En 2008, concurrí a un encuentro internacional  de  Empleados Judiciales en Buenos Aires, donde conocí a Juan Nucci, gran amigo peronista y maestro sindical. Q.E.P.D., quien me invitó a exponer en la provincia de Santa Fe, Argentina.Los dirigentes extranjeros no podían creer que aún artículos de la Constitución de Pinochet y que, afectaban a los trabajadores, seguían vigentes. Tampoco, podían creer el nivel de desigualdad que existía en Chile. Esos temas nunca se habían tocado en este tipo de encuentros.

¡De muestra un botón!

Mi propio Servicio, el Ministerio Público, ostenta desigualdades ominosas y un sistema donde al auxiliar debe esperar 7 aňos para optar a un ascenso, lo mismo que una persona con sueldo 6 ó 7 veces superior.

«¡Es que tú ves el vaso medio vacío siempre!», me dijeron las autoriades que apoyaban esta idea. Asimismo, a ningún parlamentario le pareció importarle que a los de menos renta: auxiliares y administrativos, no se les reconociera la Asignación Profesional.

Los que con más esfuerzo estudiaron no tenían reconocimiento alguno. Tampoco fue problema que no existiera un control externo y  pudieran despedir personas de forma arbitraria. Se aprobó una ley de estas características con votos de derecha e izquierda en diciembre 2015 (Ley Nº 20.861).

Seguí pataleando hasta el final. Incluso, en la prensa me hicieron fama de «conflictiva» y quieén sabe qué más. Me acordada del cuento de Khalil Gibrán, El Rey Sabio, pero habia decido no tomar el agua del pozo: no  me cegaría ante la verdad…ni me callaría tampoco..no me habían elegido para eso.

Para terminar estas palabras que son parte de mis vivencias sindicales, quiero sealar que ahora, después de 12 aňos de lucha y dirigencia, puedo decir que está vez tengo fe, el cuento de Gibrán no terminará tan  mal y el poder de la razón terminará triunfando sobre la falta de cordura.


POR UN CHILE DE EQUIDAD Y JUSTICIA SOCIAL. TODOS JUNTOS EN LA LUCHA».

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