Alicia Stipicic concejal

En la sesión del Concejo Municipal de Punta Arenas realizada este lunes 14 de septiembre, la concejala Alicia Stipicic solicitó formalmente que se informe cuál fue el destino del proyecto destinado a instalar en nuestra ciudad una Bandera Bicentenario de grandes dimensiones, iniciativa que hace más de una década estuvo próxima a concretarse, pero que finalmente quedó abandonada.

La inquietud de la edil adquiere especial actualidad a propósito de la situación vivida durante las últimas semanas, respecto del Estrecho de Magallanes y la soberanía que Chile ejerce sobre él. En este contexto, dijo Stipicic parece oportuno revisar las razones por las cuales Punta Arenas quedó fuera de una iniciativa que sí logró materializarse en distintas regiones del país y estudiar seriamente su reactivación.

¿Qué ocurrió con la Bandera Bicentenario de Punta Arenas?

El proyecto se originó en el marco de las celebraciones del Bicentenario de Chile y contemplaba la instalación de grandes banderas nacionales en distintas capitales regionales.

En el caso de Punta Arenas, el Consejo de Monumentos Nacionales aprobó originalmente, en sesión del 23 de enero de 2012, la instalación de la Bandera Bicentenario en la intersección de Avenida Roca con Avenida Costanera. Sin embargo, posteriormente, el Concejo Municipal rechazó ese emplazamiento.

Los antecedentes municipales de la época demuestran que el proyecto no desapareció inmediatamente. Se analizaron otras ubicaciones, entre ellas, el remate de Avenida Colón frente al Estrecho, la Plaza de las Banderas de Avenida Bulnes e, incluso, Punta Arenosa, en el sector de Tres Puentes.

La estructura proyectada era de una magnitud importante: un mástil de aproximadamente 42 metros de altura, susceptible de ser observado desde numerosos puntos de la ciudad y desde varios kilómetros de la costa. Precisamente, por ello se discutió que su emplazamiento debía transformarse en un verdadero hito urbano y turístico.

Finalmente, el proyecto no prosperó. De acuerdo con los antecedentes de la época, el Concejo Municipal de Punta Arenas rechazó en dos oportunidades y de manera unánime su ejecución, siendo una de las principales razones esgrimidas el elevado costo, estimado entonces en aproximadamente $400 millones. De esta manera, Punta Arenas pasó a integrar el reducido grupo de ciudades que finalmente no concretaron la Bandera Bicentenario.

Un contexto a tener presente

La concejala, Alicia Stipicic señaló que “este proyecto Bandera Bicentenario hoy adquiere un significado diferente, porque han transcurrido más de diez años y el escenario evidentemente ha cambiado”.

En tal sentido, recordó que durante las últimas semanas se produjo una controversia diplomática a propósito del Estrecho de Magallanes que obligó al Estado de Chile a reafirmar públicamente que el paso interoceánico se encuentra bajo soberanía chilena, cuestión reconocida por los tratados vigentes entre Chile y Argentina.

El propio Gobierno sostuvo el 4 de septiembre que el Estrecho es “indiscutiblemente chileno”, recordando particularmente el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984.

Recientemente, el Ministerio de Defensa debió precisar que el control de las aguas jurisdiccionales chilenas en el Estrecho recae de manera exclusiva en la Armada de Chile, descartando así cualquier interpretación sobre la realización de patrullajes conjuntos.

Frente a este escenario, la concejala Stipicic sostuvo que “estos acontecimientos permiten revalorar el antiguo proyecto desde una perspectiva distinta. La instalación de una gran bandera chilena con vista al Estrecho no cumpliría una función meramente ornamental, sino que se erigiría como un hito permanente de identidad, historia y soberanía nacional, emplazado precisamente en una de las ciudades que mejor simbolizan la presencia chilena en el extremo austral”.

A este trasfondo se suma la propia génesis de Punta Arenas, una ciudad concebida y desarrollada como un bastión estratégico para afianzar la soberanía sobre el Estrecho. Desde la histórica toma de posesión del 21 de septiembre de 1843 hasta la posterior fundación de Fuerte Bulnes, estos hitos configuran los cimientos fundamentales de la presencia nacional en el extremo austral.

La solicitud de la concejala Stipicic

Por esta razón, durante la sesión del reciente Concejo Municipal, la concejala Alicia Stipicic solicitó que el municipio informe en qué quedó definitivamente aquella gestión, cuáles fueron las razones administrativas y financieras que impidieron su materialización y si existen antecedentes técnicos que permitan retomarla.

Agregó que “merece especial interés evaluar un lugar directamente relacionado visualmente con el Estrecho de Magallanes, de manera que la bandera pueda convertirse simultáneamente en un símbolo patrio, un atractivo turístico y un hito urbano reconocible de Punta Arenas”.

La edil explicó en que “la propuesta no significa necesariamente reproducir exactamente el proyecto de 2012 ni asumir hoy los costos que entonces se habían proyectado. Lo razonable sería recuperar la idea, actualizarla técnica y financieramente, estudiar un nuevo emplazamiento y buscar alternativas de financiamiento, involucrando eventualmente al Gobierno Regional y a otros organismos públicos”.

A juicio de la concejala, Stipicic “una gran bandera chilena frente al Estrecho de Magallanes no necesita levantar fronteras ni generar confrontaciones. Su sola presencia expresa algo mucho más sencillo y permanente: nuestra historia, nuestra identidad austral y el ejercicio pacífico e indiscutido de la soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes”.

Por ello, es atendible la solicitud formulada por la concejala Alicia Stipicic: conocer qué ocurrió con el proyecto original y estudiar seriamente la posibilidad de retomarlo y concretarlo.